27 junio 2016

Suri la hija de Katie Holmes es una cafre

Cuando Bobbi Brown comenzó a pensar en el rostro que representaría por primera vez a su firma de maquillaje, no buscaba precisamente una celebrity. Sin embargo, la elegida resultó ser conocida, y mucho... 

Katie Holmes (1978, Ohio, Estados Unidos) se convirtió el año pasado en embajadora de la marca que, desde su creación en 1991, no había tenido más portavoces que la propia Bobbi. "Es un auténtico honor que me viera como la persona que mejor encajaba en este papel. Ella es una gran profesional y yo compro sus productos prácticamente desde que salieron a la venta", la ciudad a la que se mudó con su hija Suri después de su controvertido divorcio de Tom Cruise. 

La maquilladora no se ha quedado atrás en halagos a la hora de explicar por qué optaron por su rostro: "Su belleza es ante todo sencilla, resulta guapa sin intentar serlo", decía con motivo del anuncio de la colaboración entre la marca y la estrella de Hollywood.

Katie recibe encantada la descripción, porque asegura que disfruta siendo "una persona sencilla". Se refiere varias veces a la naturalidad durante la conversación, como si fuera su mantra. Prefiere el maquillaje práctico, suave –"que no se note que lo llevo", apunta–, se deja ver por las calles de la Gran Manzana con looks informales (pantalones vaqueros, jerseys oversize, botas…) y la cara prácticamente lavada, y cuelga en su cuenta de Twitter selfies sin importarle si está arreglada o no. 

Es más, al hablar de cuál es su concepto de belleza, su respuesta no aborda el aspecto físico: "Me gusta la gente agradable. Creo que la bondad y la experiencia, y no los rasgos de tu cara, te hacen más atractiva". Por esta razón, sus iconos son la ex modelo y actriz Lauren Hutton (una de las primeras en presumir de sonrisa imperfecta con diastema), la modelo Iman y su madre. Precisamente fue ella quien le dio, según afirma, el mejor consejo de su vida, el que intenta aplicarse todos los días: "Puedes ser bonita y tener talento, pero nadie se acordará de ti si no eres amable".

Durante años, quizá por ese interés en ser una persona normal, ha arrastrado la imagen de chica de la puerta de al lado, una expresión que los medios internacionales siguen empleando para referirse a ella. Su personaje de Joey en la serie Dawson Crece, entre 1998 y 2003, responsable de su fama, también marcó la percepción que se tenía de ella. Pero ya no hay rastro de esa adolescente de rasgos redondeados y sonrisa ingenua. Holmes se ha sofisticado a golpe de outfits estudiados y cambios de look. 

Por ejemplo, fue de las primeras vips en atreverse con el pelo corto: "Me sentía fenomenal, aunque ahora que tengo una medida intermedia me encuentro perfecta". Su melena bob, que ella llevó con y sin flequillo, ondulada y en un liso muy pulido, se convirtió después en una de las más imitadas.

El paso por las tijeras sucedió poco después de su boda en Italia con Cruise, que celebraron en el año 2006. 

Y es que fue en esa época cuando empezó, gracias a estelares apariciones en las alfombras rojas y acertados looks de calle, a forjarse como icono de estilo, un rol que llegaría a su máxima expresión en 2011 con su interpretación de Jackie en The Kennedys, la mini serie televisiva dedicada a la saga familiar. Desde entonces no hemos visto a la actriz prodigarse ni en la gran ni en la pequeña pantalla. Hasta el año pasado, en el que participó en el rodaje de las películas Mania days, Miss Meadows y The giver. 

Al concertar la entrevista, dejó claro que prefería no hablar demasiado sobre este aspecto de su carrera. Katie quería centrarse en su papel como embajadora de Bobbi Brown. Sin embargo, justo antes de terminar la conversación, hay tiempo para abordarlo, aunque sea de soslayo: "Tiene pendientes varios estrenos y algún rodaje, ¿será 2014 su año?". 

La intérprete no da muchas pistas, pero no se resiste a mencionar su trabajo en el filme de ciencia ficción The giver (El dador), basado en la novela homónima de Lois Lowry. "Claro que este será un buen año. Acabo de terminar la grabación en Sudáfrica, con Meryl Streep y Jeff Bridges, imagina qué experiencia...".
Por el contrario, no elude las cuestiones que tienen que ver con su faceta de empresaria, que muchos consideran otra muestra más de la reinvención personal y profesional que puso en marcha tras su matrimonio. En los 15 minutos de conversación telefónica que nos concede solo menciona tres marcas. 

Si se le pregunta de belleza, Bobbi Brown se repite en cada frase: sus productos favoritos de maquillaje ("la base Skin Foundation, que uso todos los días"), sus aliados cosméticos (confiesa que siempre lleva en el bolso un par de coloretes de Bobbi para evitar el tono amarillento de su cara) o sus últimos descubrimientos, que pertenecen a esta enseña del grupo Estée Lauder. Cuando habla de moda, solo se refiere a Holmes & Yang, la firma que creó en 2012 junto a su estilista y amiga Jeanne Yang, con la que ha llegado a desfilar en la Semana de la Moda de Nueva York y cuyos diseños, además de ella misma, lucen Heidi Klum o Jennifer Lawrence, entre otras.

"Nos propusimos divertirnos con este proyecto y crear prendas para la mujer real, y estamos cumpliendo ambas metas", asegura. Por último, cita Alterna. Desde hace un año, trabaja como portavoz de esta firma de cuidado capilar de alta gama que emplea en sus fórmulas ingredientes orgánicos. Y no solo eso: también es copropietaria, lo que se traduce en su implicación en la empresa de una forma activa. Afirma que solo usa sus productos, en especial el champú y, sobre todo, su cc cream para el pelo: "Estoy convencida de que los ingredientes naturales tienen el poder de transformar el cabello".

Lo cierto es que no realiza muchas más confesiones sobre cómo se cuida. "Bebo mucha agua, y ese es el mejor consejo de belleza que puedo dar, intento mantener una buena dieta con alimentos orgánicos y hago ejercicio a diario", afirma, pero insiste en que no presta especial atención a su cuerpo: 

"Somos un todo y hay que cuidar desde la alimentación hasta la cosmética". Sin embargo, es vox populi que se entrena duramente, como también lo hacen Jessica Alba, Jennifer Lopez o Hugh Jackman, en el Barry Bootcamp, un centro que imparte clases de férrea disciplina militar con las que se queman mil calorías en una hora. "Me encanta el yoga, montar en bici y el spinning", dice. También suele salir a correr al aire libre, incluso en 2007 participó en el maratón de Nueva York: "Fue una experiencia increíble", recuerda. "Cuando llegas a la meta sientes que todo merece la pena por haber alcanzado tu objetivo".

El pasado mes de diciembre cumplió 35 años, pero asevera que no le quita el sueño acercarse a los 40: "No me preocupa en absoluto. Solo presto más atención al sol: uso SPF 35 todos los días". Sobre la posibilidad de pasar por el quirófano para una operación estética prefiere dar una opinión genérica. "Es una decisión individual y la encuentro perfecta siempre que sirva para hacerte más feliz", comenta. La actriz y diseñadora pone difícil acercarse a su lado más personal, aunque en ningún momento pierde el tono de voz pausado, incluso dulce. 

Del mismo modo que ha pedido centrar la entrevista en su relación con el mundo de la belleza, ha solicitado expresamente que no se mencione a Suri, su mediática hija, a lo largo de la misma. Aun así, hay una intentona: Dice que su madre le dio el consejo más importante de su vida, ¿se lo transmite a su hija? "Por supuesto, cada día". Siguiente intento: ¿Le aconseja en otros aspectos? "No quiero continuar hablando de ella". Y ahí, por primera vez, sí se muestra como una celebrity.

Bobbi Brown no se ha limitado a maquillar a Katie para sus campañas. La make up artist dirigió personalmente el backstage del desfile de primavera-verano 2016 de Holmes & Yang en Nueva York. "Es increíble cómo transforma un maquillaje de pasarela en una propuesta para todos los días", cuenta la actriz.

Otros secretos...
Una película
‘Annie Hall’
Una canción
Cualquiera del último álbum de Beyoncé

Director con el que le gustaría trabajar
David Fincher
Su ciudad
Nueva York, porque es mi hogar
El último libro que ha leído
‘De noche andamos en círculos’, del peruano Daniel Alarcón
Un día perfecto
Si hago planes con mi familia y mis amigos

Un capricho gastronómico
La clásica tarta de queso neoyorquina
Su descubrimiento cosmético
Las mascarillas de SKII

20 junio 2016

La princesa Leia estaba siempre cabreada

Es una pequeña mujer, tiene 12 años y ha descubierto hace pocos días la saga de La Guerra de las Galaxias. El episodio V, conocido en su versión española como El Imperio contraataca, le gustó mucho, pero según terminamos de verlo, me preguntó con toda naturalidad: "¿Por qué no hay mujeres Jedi?". Glubs. 

Yo tenía la misma edad cuando asistí deslumbrada y en pantalla grande a la primera película de la saga y jamás durante décadas me pregunté algo tan obvio. No quise pensar en la de años que hace de aquello y salí del apuro contestando que nuestro mundo ha ido cambiando y que es probable que el reparto de papeles entre personajes masculinos y femeninos sea distinto la próxima vez que surja una historia tan grande en el cine.

Lo cierto es que la princesa Leia fue concebida como una heroína, con los rasgos clásicos de bondad, inteligencia y valentía, y desde luego para nada era una chica pusilánime. Leia no es la protagonista del cuento tradicional que no pega ojo porque habían escondido unos guisantes bajo el montón de capas del principesco colchón. Ahora bien, los rasgos de humor de la primera trilogía, muy simpáticos, guardan algunos chistes fáciles acerca del estereotipo del mal carácter de la mujer valiente, inteligente y con criterio autónomo, como es el caso del personaje que encarnó Carrie Fisher.

Me esperaban más sorpresas. Como todo el mundo sabe, las mujeres somos capaces de remendar o paliar casi cualquier circunstancia familiar extraordinaria, por lo que me tocó sustituir pocos días más tarde a la niña que soñaba con ver mujeres Jedi luchando contra el lado oscuro de la Fuerza. Fue en una clase de conversación de inglés, que es lo que se lleva ahora. La joven profesora intentó sacar de mí algo parecido al lenguaje articulado mostrándome en la pantalla de su iPad a distintas protagonistas femeninas de la historia del cine. Glubs. Allí estaban Judy Garland encarnando a Dorothy de El Mago de Oz, la propia princesa Leia; Mérida, la valiente arquera protagonista de dibujos animados de Brave, y la oscarizada actriz Jennifer Lawrence como Katniss, la concursante y valiente arquera de la primera entrega en el cine de Los juegos del hambre.

Me dio a conocer el Test de Bechdel, que, a buen seguro, le suena a mi estimada compañera de página. Es una prueba sencilla, con origen en un cómic, que lleva a responder a tres sencillas preguntas: si en una película salen al menos dos personajes femeninos, si se hablan en algún momento y si lo hacen sobre algo que no sean hombres. Puede servir como forma rápida de rastrear los estereotipos más chuscos en productos cinematográficos. Yo no aplicaría el Test de Bechdel de forma literal al guión de Star Wars, entre otras cosas porque es un producto excelente y complejo, y con tipos muy distintos de criaturas dentro de un impresionante universo de ficción..., pero... no sé si me espera alguna pregunta que me deje fuera de juego en cuanto los exámenes del tercer trimestre del curso nos concedan alguna tregua y podamos ver el episodio VI, El retorno del Jedi.

Nunca me llamó la atención que los protagonistas masculinos humanos, Luke Skywalker y Han Solo, aparecieran vestidos, muy tapados y empuñando armas en la carátula de la tercera entrega de la antigua trilogía y que la protagonista femenina llevara un escueto biquini de metal y un brazalete y, a diferencia de la anterior, apareciera desarmada. Siento todavía más curiosidad por verla de nuevo...

"Los rasgos de humor de la primera trilogía guardan algunos chistes fáciles acerca del estereotipo del mal carácter de la mujer valiente, inteligente y con criterio."

13 junio 2016

Angelina Jolie la actriz mejor pagada de Hollywood

No sólo tiene a Brad Pitt a su vera. Angelina Jolie aporta lo suyo al hogar en el capítulo financiero, convertida ahora en la actriz mejor pagada de Hollywood tras un año de relativo silencio en el aspecto cinematográfico, irónicamente, pero con un nombre que ha alcanzado poderosas cuotas en el universo publicitario. 

De acuerdo a la revista Forbes, lo de Jolie ha sido una combinación entre su papel protagonista en una película aún por estrenar, Maleficent, y los contratos con distintas marcas. Una reina millonaria en Hollywood. En total, la hija de Jon Voight facturó 33 millones de dólares (casi 25 de euros) entre junio de 2012 y junio de este año, con más del doble de sus ingresos provenientes de contratos en los que prestó su imagen para distintas compañías.

Por su papel en la versión de La bella durmiente, adaptación del cuento popular de Charles Perrault, se ha embolsado 15 millones de dólares (11 millones de euros), un papel que confirma que la industria aún confía en el tirón de la diva a sus 38 años de edad. "Hollywood no se ha olvidado de Jolie", explica Forbes en su análisis de las mujeres mejores pagadas. "Ella es todavía una de las pocas actrices que puede pedir un salario superior a los 15 millones de dólares por la película adecuada", que en este caso abonará Disney por darle un nuevo giro de tuerca a uno de sus clásicos.

Lo curioso es que ni siquiera se ha estrenado todavía el largometraje de Robert Stromberg –llegará a las pantallas en verano de 2014–, y que en ese periodo especialmente prolífico para Jolie al que se refiere Forbes no ha salido al mercado ni una sola película con ella como reclamo. Los titulares han ido más bien en otra dirección, centrados en el anuncio de su doble mastectomía, a la que decidió someterse hace unos meses para acabar con los riesgos de contraer cáncer de mama. Jolie envió un comunicado a través del diario The New York Times explicando sus motivos, basados en el historial familiar y en el hecho de que su madre perdió la vida como consecuencia del mismo mal.

Fue un asunto tan comentado y polémico en algunos círculos que se llegó a hablar de las posibilidades de la actriz para continuar al mismo nivel en su profesión. Este dato, como reina de una lista en la que el año pasado fue la segunda en discordia, viene a confirmar, de alguna manera, que la protagonista de Salt podrá continuar en el negocio el tiempo que considere oportuno. Y si decide retirarse, como ya ha sugerido en alguna entrevista, podrá estar tranquila en lo que se refiere al relevo generacional. La actriz que la persigue en la clasificación de ingresos podría ocupar su trono en breve, una Jennifer Lawrence en pleno proceso de efervescencia después de haber protagonizado su mejor temporada desde que vive en Los Ángeles.

Su papel en El lado bueno de las cosas le dio la posibilidad de alzarse con el Oscar a la mejor actriz y hacer caja de paso con una franquicia que aún tiene mucha tela que cortar: Los juegos del hambre. En total, Lawrence ha ingresado 26 millones de dólares, una cifra astronómica en tiempo récord para una intérprete que hasta hace poco vivía en un apartamento en Hollywood como cualquier aspirante a estrella.

La de Kentucky ha conseguido desbancar a Kristen Stewart, que una vez finalizada la saga crepuscular parece tener menos motivos para presumir de capacidad recaudatoria. Aún así, permanece en el tercer puesto tras cobrar 22 millones de dólares en el último año. Llama la atención el cuarto puesto, que es para una actriz que también tuvo que ver con Pitt y Jolie en su momento, Jennifer Aniston. En eso de rondar a estrellas con tirón, siempre tuvo buen ojo el de Oklahoma.

Aunque siempre llaman más la atención las cabezas de lista, no deja ser interesante echarle un vistazo a las que ya no están, posible señal de decadencia u olvido por parte de la industria. En concreto hay tres nombres que el año pasado figuraban entre las diez primeras y que no pudieron meter la cabeza esta temporada: Reese Witherspoon, Cameron Diaz y la ilustre Meryl Streep, uno de los pocos casos que ha logrado evadir la indiferencia de los estudios.

La protagonista de ‘La dama de hierro’ no tuvo demasiada suerte con el desempeño en taquilla de ‘Hope Springs’, una comedia que protagonizaba junto a Tommy Lee Jones. La actriz no figurará entre las mejores pagadas, pero no se puede quejar de falta de trabajo, porque ya cuenta con tres cintas pendientes de estreno. Es un fenómeno parecido al de Diaz, con un trío de proyectos que aún no han visto la luz, pero sin que sus últimos títulos hayan generado excesivos beneficios. Los 40 años parecen haber empezado a pasarle factura a la rubia de Algo pasa con Mary.

06 junio 2016

A Jennifer Lawrence la fama le ha golpeado

No hace mucho de aquellas fotos en las que Jennifer Lawrence caminaba por una calle de Hollywood con bolsas en la mano. 

Volvía del supermercado con leche y fruta, como una persona normal, aspirante a estrella y residente en un modesto apartamento en el centro de la ciudad. Ahora, su libertad de movimientos se ha esfumado por completo. Han bastado dos películas de peso para que la fama le haya empezado a golpear sin piedad.

Irónicamente, fue una cuestión premonitoria, algo que ella misma vio venir. Pero no desde que se asentase en Los Ángeles, sino ya en su estado natal, Kentucky, donde albergaba sueños de ser una persona convencional, casada, con hijos y dedicada a la medicina. Sin embargo, Lawrence confiesa en una entrevista con la revista Vogue que de alguna forma intuyó que ese camino, al final, no sería el suyo.

"Siempre supe que sería famosa", explica la actriz de 22 años. "Juro por Dios que no sé cómo describirlo, pero solía tumbarme en la cama y pensar: ¿Seré una personalidad de la televisión local? ¿Me convertiré en una motivadora profesional dando discursos?".

Años más tarde sus sensaciones cristalizaron con un papel en The Bill Engvall Show para la cadena de televisión CBS. Todo ello sin haber tomado clase alguna de interpretación y habiendo terminado antes sus estudios para poder dedicarse a la actuación en cuerpo y alma.

En sólo unos años consiguió alcanzar cuotas de las que muy pocas pueden presumir en su profesión, nominada a un Oscar a mejor actriz por Winter’s Bone con solo 20 años, la tercera más joven en gozar de semejante privilegio. Pero no fue un espejismo, porque sólo dos ceremonias más tarde logró brillar con luz propia con su estatuilla calva en la mano.

Su indiscutible esplendor haciendo de una chica desequilibrada sentimentalmente junto a Bradley Cooper en El lado bueno de las cosas ha disparado su cotización de tal manera que su vida privada se ha terminado, al menos tal y como la había conocido hasta ahora.

"Tengo miedo a parecer desagradecida cuando hablo de esto", explica. "Pero estoy atravesando una especie de bajón últimamente. De repente, el mundo entero parece creerse con derecho a saber todo sobre mí", un fenómeno agigantado por su papel en la muy comercial Los juegos del hambre.

El tirón de esa saga, que en unos meses estrenará su segunda parte, En llamas, la ha convertido en el fenómeno de masas que trataba de evitar desde el principio, por aquello del exceso de atención. Aunque, curiosamente, Lawrence se presentó años antes a las pruebas para hacer de Bella Swan en otra franquicia atronadoramente taquillera, Crepúsculo, un papel que fue a parar a la más oscura Kristen Stewart.

Lawrence dijo recientemente que se alegraba del desenlace de ese casting, pese a no haber podido evitar la insoportable carga de la fama que ahora siente sobre sus hombros. "No me siento cómoda con ello ni lo veo aceptable. Tan simple como eso. Sólo soy una chica normal y un ser humano, y no llevo en esto tanto tiempo como para aceptar que esta sea mi nueva realidad. No creo que encuentre la paz necesaria con esta situación".

30 mayo 2016

Dakota Johnson la sadomasoquista

De Anastasia Steele se sabe todo o casi todo, desde sus problemas durante su etapa estudiantil hasta los confines más remotos de su intimidad, expuesta ante el mundo por obra y gracia de su creadora, una E. L. James que se ha hecho de oro con las tres novelas sobre los peculiares y muy intensos amantes de las Cincuenta sombras de Grey. 

Lo de Dakota Johnson ya es otra historia bien distinta, una joven cuyas señas de identidad se han asociado permanentemente a la grandeza y el peso de sus padres, Melanie Griffith y Don Johnson, pero cuyo recorrido personal y profesional ha dejado a muchos preguntándose quién es en realidad la aspirante a convertirse en un nuevo fenómeno de masas a nivel global.

Es algo, sin duda, que está a punto de cambiar. Su decisión de aceptar el papel en la adaptación cinematográfica de la novela conlleva mucho más que hacer una película. A partir de ahora, la joven de 23 años estará en el disparadero de los medios de Hollywood bajo el escrutinio constante del batallón de fotógrafos que se ganan la vida en Los Ángeles y otras grandes ciudades con los movimientos y las miserias de los famosos de la gran pantalla.

Ya la semana pasada comenzó a vivir en sus propias carnes las implicaciones de semejante papelón. Las cámaras captaron su salida a la calle, vestida con una camiseta blanca y unos pantalones vaqueros cortos, confirmando lo que ya dijo en alguna ocasión, que lo suyo son "las camisetas y las Converse", como parte de su estilo desenfadado.
Así la describen los directores que han trabajado con ella, como una actriz dulce y dócil pero de carácter, capaz de hacer cualquier cosa por su profesión desde que supo que era lo suyo, casi desde la cuna.

Johnson no ha defraudado en su corto camino profesional, ni a los que le han elegido, ni a sí misma. Desde muy pequeña tuvo claro lo que había, una vida de cine por delante. Aunque aclara que ni sus padres ni después Antonio Banderas se metieron en eso de darle demasiados consejos sobre su método en pantalla. Según explica ella misma, el malagueño se dedicó a transmitirle los matices de su papel en el que significó su debut cinematográfico con sólo 10 años. Con Crazy in Alabama todo quedó en casa, una cinta dirigida por Banderas, de quien siempre habló maravillas (al menos de puertas para afuera), y la oportunidad de trabajar junto a su madre en la gran pantalla.

Sin embargo, explica que no recurrió a sus influencias para abrirse paso ni para aprender a ser mejor actriz. Más bien dice que crecer como hija de famosos "fue un proceso difícil por varias cuestiones, asuntos psicológicos que tuve que enfrentar pero que con el tiempo he superado y me han hecho más fuertes", según confesaba en una entrevista con Access Hollywood.

"Me ayudaron con cosas normales, como el seguro del coche, cuestiones de padres con sus hijos, nunca consejos sobre cómo ser mejor actriz". Es algo que le surgió de forma natural, sin pasar por escuelas formales de interpretación como cientos de sus colegas antes que ella. "Estudié un poco durante mis años de bachillerato y fui a algunas clases un tanto extrañas", admite, antes de entrar de lleno en la meca del cine un poco por instinto. Después, con el tiempo, se acostumbró a los roles que le pusieron por delante, incluyendo la improvisación en muchos de ellos.

"Esta es mi pasión, mi trabajo. Lo quiero más que a nada en el mundo", dijo Johnson al USA Today. "¡Soy tan feliz cuando estoy trabajando! Me gusta improvisar, la comedia...", algo que sintió desde que era muy pequeña viendo a sus padres actuar en Corrupción en Miami y en Armas de mujer, por ejemplo. "Supe siempre que la interpretación era lo mío. Además, no sé hacer nada más".

Con el beneplácito de su padre, —"un tipo brillante, el más inteligente que he conocido, y el mejor padre posible", dice de él— y el apoyo explícito de su madre, se lanzó a hacer carrera en el mundo del espectáculo, haciendo de niña y compartiendo cartel con su hermanastra, Stella Banderas.

Pese al arranque tempranero, tendría que esperar unos cuantos años para volver a tener un papel de relevancia, esta vez a las órdenes de un maestro como David Fincher, que la incluyó en su lista de jóvenes talentos junto a Jesse Eisenberg, Andrew Garfield y Justin Timberlake en La red social. Por cierto, que compartió una escena de cama con el actor y cantante, preludio de lo que ahora está por venir. En la aplaudida cinta, premiada con el Oscar al mejor guión adaptado, Johnson hace de la chica que presenta a Mark Zuckerberg y a Sean Parker, fundador de Napster e interpretado por Timberlake. "Fincher me dijo que tenía la capacidad de hacer de persona ingrata muy bien, lo que fue todo un gran piropo viniendo de alguien como él", explicó durante la promoción de la película. Halagos como ése le ayudaron a ampliar su portafolio de títulos.

En total, ha intervenido en 12 películas, incluyendo 21 Jump Street, junto a Jonah Hill y Channing Tatum, y Cymbeline, un proyecto junto a Ethan Hawke y Ed Harris basado en una obra de William Shakespeare que se estrenará el año que viene.

Sin embargo, sus ganas y su determinación aún no han convencido a su legión de detractores, los mismos que decidieron unir fuerzas para hacer una petición en internet y desbancarla, junto a Charles Hunnam, de tan jugoso papel. Esperaban ver en cartelera a Matt Bomer en el rol de Christian Grey, el millonario con gustos particulares en el dormitorio, y a Alexis Bledel en la piel de Anastasia, la joven estudiante seducida por Grey.
Johnson aún no ha tenido tiempo de pronunciarse al respecto, un protagonismo que sabe que tendrá que compartir con el británico, también relativamente desconocido en Hollywood pese a la diferencia de edad con su compañera de reparto: 10 años.

Sí queda claro, casi cristalino, que habrá escenas de cama en cantidad, una situación con la que Johnson ya se ha enfrentado en el pasado. "Esas cosas son siempre un poquito incómodas al principio", dijo en relación a la que protagonizó en Five-Year Engagement. En casa le pueden dar buenos ejemplos al respecto. Empezando por su abuela, Tippi Hedren, quien se convirtió en la obsesión sexual del maestro Alfred Hitchcock. Sus apariciones en los filmes del británico Los pájaros y Marnie, la ladrona no incluyen sexo explícito pero sí están cargadas de erotismo y fetichismo. Por otro lado, su madre nunca fue una bomba erótica como Sharon Stone o Kim Basinger, pero también la hemos podido ver fogosa en la gran pantalla en filmes como Algo salvaje o limpiando la casa en ropa interior en Armas de mujer.

No será, además, su primer papel protagonista. Ya asumió ese rol de forma reciente con una serie de televisión para la cadena Fox, Ben and Kate, aunque la idea no terminó de funcionar entre el público. El programa se canceló tras una sola temporada de emisión.

Lo que sí parece evidente, al menos desde el punto de vista de la revista Forbes, es que esta nueva aventura puede ser rotunda en el aspecto económico para la hija de Griffith, una historia comparable al fenómeno que supuso Nueve semanas y media en los 80 para las carreras de Kim Basinger y Mickey Rourke, pero que los estudios confían que tenga un mayor parecido a Crepúsculo o Los juegos del hambre. Si todo sale bien, Johnson podría ser la próxima Jennifer Lawrence o Kristen Stewart.

Queda por aclarar la cuestión de su novio, el músico con el que lleva saliendo durante más de cuatro años y con quien se dejó fotografiar en un balcón malagueño durante una de las célebres procesiones de la Semana Santa. La especulación digital es si eso durará o si tanto sexo fingido en cámara desembocará en un romance entre Dakota y Hunnam.
Johnson ha demostrado ser mujer de relaciones estables y nunca se ha dejado llevar por el frenesí hollywoodiense en ese sentido, aunque la relacionaran con Jake Gyllenhaal (Brokeback Mountain). "Tengo un novio con el que he estado durante un tiempo. Sólo he tenido relaciones de larga duración", siempre alejada del ámbito público en lo posible, sin cuenta de Facebook ni de Twitter, un bajo perfil que ahora le será difícil mantener.

1. UNOS AZOTES. En el primer libro, Christian Grey enseña a Anastasia a ser sumisa a base de azotes... Así lo describe el libro: "Me pone la mano en el trasero desnudo, me manosea con suavidad, acariciándome en círculos con la mano abierta. De pronto su mano ya no está ahí... y entonces me da, fuerte. ¡Au! Abro los ojos de golpe en respuesta al dolor e intento levantarme, pero él me pone la mano entre los omoplatos para impedirlo. Vuelve a acariciarme donde me ha pegado; le ha cambiado la respiración: ahora es más fuerte y agitada. Me pega otra vez, y otra, rápido, seguido".

2. A POR EL ‘BONDAGE’. Una vez iniciada en la sumisión, Anastasia pasa de nivel y Grey le hace probar el placer de ser atada. "Mientras me ata las muñequeras, se sitúa muy cerca. Tengo su pecho pegado a la cara. Su proximidad es deliciosa. [...]
Retrocede y me mira, con ojos entornados, lascivos, carnales, y yo me siento impotente, con las manos atadas, pero al contemplar su hermoso rostro y percibir lo mucho que me desea, noto que se me humedece la entrepierna".

3. FUSTIGADA. La fusta no podía faltar en este catálogo de fetichismo. Dakota se enfrentará a ella. "Cierro los ojos al cuarto, a él, a la fusta. De nuevo empieza a soltarme picotazos con la fusta en el vientre. Desciende, golpecitos suaves en el clítoris, una, dos, tres veces, una y otra vez, hasta que al final... ya, no aguanto más, y me corro, de forma espectacular, escandalosa, encorvándome debilitada. Las piernas me flaquean y él me rodea con sus brazos".

4. SEXO ANAL. El Marqués de Sade decía que se debía dejar entrar al placer por la puerta de atrás, Christian Grey está de acuerdo en ello. "Estos objetos no me parecen muy adecuados, Anastasia... —Coge el dilatador anal—. Este es demasiado grande. Una virgen anal como tú no debe empezar con éste. Optaremos por empezar con esto.

Levanta el dedo meñique, y yo ahogo un gemido. Dedos... ¿ahí? Él me sonríe con aire malicioso, y me viene a la mente la desagradable imagen del puño en el ano que se mencionaba en el contrato.
—Un dedo... sólo uno —dice en voz baja".

A pesar del divorcio de Don Johnson cuando Dakota tenía siete años, la joven actriz guarda una estrecha relación con sus dos padres. Con su padrastro Antonio Banderas rodó ‘Crazy in Alabama’.

Melanie Griffith nunca ha tenido el aura sexual de otras coetáneas como Kim Basinger o Sharon Stone pero en su filmografía no faltan los desnudos. Al principio de su carrera ya demostró que no tenía pudor al dejar ver el esplendor de su cuerpo adolescente en La noche se mueve. El detective interpretado por Gene Hackman no podía evitar caer turbado ante esa Lolita. Luego vendrían cintas como la muy tórrida Doble cuerpo pero quizás el clímax de su sensualidad llegaría con Algo salvaje, la comedia de Jonathan Demme en la que traía de cabeza a Jeff Daniels. Ahí demostraba que sabía usar unas esposas para atarlas a la cama. Algo que le será muy útil a su hija Dakota dispuesta a dejarse hacer todas las fantasías fetichistas de 50 sombras de Grey.  

23 mayo 2016

Las mujeres no salen contentas de las peluquerías

El 42% de las mujeres –de toda edad y condición– que sale de la peluquería se va directa a casa. No a mirarse en el espejo para recrearse con su nueva imagen, sino a lavarse la cabeza en un intento desesperado por recuperar su aspecto inicial. 

El dato lo aporta Rossano Ferretti minutos después de encontrarnos con él en su lujoso salón de la calle Villanueva, en el barrio de Salamanca (Madrid). Ferretti –desde su americana hasta el pañuelo en el bolsillo encaja a la perfección con el cliché del italiano vinculado al mundo de la moda– opina que la citada cifra debería preocupar a sus colegas; al fin y al cabo, los tiempos no están como para dejarse el dinero en un cambio de look que no convence. 

Ahora que ha llegado la época de cortarse el pelo (tras los estragos del verano toca regenerar la fibra capilar), recogemos los consejos de este gurú, que empezó a formarse a los 15 años con el mítico Vidal Sassoon y hoy es propietario de una veintena de salones repartidos por todo el mundo.

Que no se note. ¿Cuál es el corte perfecto? "El invisible", según Rossano. En otras palabras: no deben apreciarse las capas, ni dispararse las puntas ni mucho menos verse un escalón. "En contra de lo que se suele pensar, un corte no se realiza con el movimiento de las tijeras, sino jugando con la oscilación del cuerpo del peluquero", añade. "Mis estilistas pasan seis meses en Parma para aprender a hacerlo de este modo."

Personalidad. Cada mujer "es única" y debe encontrar el look que mejor le va. "Por eso, lo primero que hago es tratar de conocerla y saber qué es lo que puede hacerla feliz", asegura el italiano. Ante todo hay que buscar la comodidad: nada de disfrazarse de otra persona.
Referentes. A pesar de lo defendido en el punto anterior, las famosas pueden servirnos de inspiración para elegir un corte y luego readaptarlo a nuestra realidad. Las mejor peinadas, a juicio de Ferretti, son seis de sus clientas de renombre: Jennifer Lawrence y Reese Whiterspoon, fieles a su salón de Los Ángeles; Pippa Middleton y las hermanas Carla y Poppy Delevigne, que frecuentan el de Londres, y Salma Hayek, habitual de la peluquería del italiano en París. Un repaso a las pasarelas también ayudará a acertar con el cambio.

Otras culturas. Puestas a inspirarnos, no está de más dirigir la vista hacia países diferentes. "Las brasileñas son las que más y mejor se cuidan. Además de ser guapísimas, van al salón cada semana", destaca el experto, quien también alaba el buen gusto de las indias. "Mi reto actual es llevar la peluquería de lujo a China."

¿Y el color? El corte y el tinte deberían elegirse al mismo tiempo, ya que ambos se complementan. "El primero aporta la forma, mientras que a través de la coloración damos luz a la melena. Lo importante es lograr una armonía entre estos dos aspectos."
Retoques. Para que el corte se mantenga perfecto, hay que arreglarlo cada ocho o 10 semanas.

El ‘método’. Este estilista ha alcanzado la fama mundial por lo que se ha dado en denominar el método Rossano Ferretti. Pero ¿en qué consiste? "En que somos leales, no mentimos ni nos guiamos por el marketing. Nuestro corte persigue una belleza real y se basa en la caída natural del cabello de cada mujer. Hay que trabajar a medida. Al salir de la peluquería, tú no tienes que hacer nada para seguir perfecta mañana, pasado y la semana próxima: únicamente deberás lavarte la cabeza... y listo."

Cortes a la última
Las pasarelas son una fuente inagotable de inspiración. Eva Ruiz, directora técnica de Dessange, analiza los mejores ‘looks’ de los desfiles.
Flequillo
Las que no quieran renunciar al largo de su melena pueden complementarla con un flequillo corto y desfilado. "Un buen truco para peinarlo es calentarlo con el secador colocado por encima de la cabeza", explica la portavoz de Dessange. Los productos de alisado ayudan.

Bob
Perfecto para las mujeres de rostro triangular, cuello largo y pelo claro. Este corte cuadrado, que no debe rebasar la mandíbula, "es muy chic y fácil de peinar", según Eva Ruiz. Requiere la aplicación de productos capilares ligeros, que no aplasten el volumen.
Media melena
El corte midi se consolida y se hace cada vez más geométrico. Se lleva con raya al lado y vale tanto para rubias como morenas. "Un tratamiento de queratina nos permitirá eliminar el encrespamiento y el volumen no deseado", apunta Ruiz. Los sueros de brillo acentuarán el efecto espejo de esta melena en bloque.

Pixie
Vuelve el corte estrella de los años 60, con flequillo o sin él pero en todo caso con los mechones muy esculpidos. "Se lo recomiendo a las mujeres altas y delgadas, con rostro ovalado o redondo", dice la experta.

04 abril 2016

Miley Cyrus se tatua el pecho

Originalidad y 'celebrities' para la alfombre roja de los MTV European Music Awards (EMAs). Como nota de color, la alfombra morada, que los anfitriones españoles han actualizado para que las 'celebrities' y artistas más consagrados del panorama internacional desfilen por ella. 

Los primeros en llegar a La Caja Mágica fueron The Dudesons, con un peculiar vestuario que no ha pasado desapercibido para las miradas de nadie. 

Unos panales, gafas de sol y la bandera de España enrollada a modo de vestido. La 'pequeña' Miley Cyrus desfiló sonriente con un vestido largo, blanco, casi elegante si no llega a ser por el tatuaje que todo el mundo le pudo ver debajo del pecho izquierdo (el mismo que se restregó en el último Rock in Rio) y que no dejaba lugar a la imaginacion. 

Rihanna ejerció de estrella por excelencia con un particular 'look', teñida de rojo, y con un vaporoso y largo vestido de tul rosa palo se lució por la alfombra madrilena. 

Asimismo, Carmen Lomana llegó acompanada de su amigo Juan Duyos, encantada de poder ver actuar en directo a su grupo favorito, Bon Jovi, aunque según dijo, estos 'shows' tan americanos se le quedan un poco grandes. 

Otros como Jackass o Joaquín Reyes pusieron el toque de humor de esta personalizada alfombra 'nazarena'. Reyes bromeó con la prensa por estar rodeado de artistas casi inaccesibles como Rihanna, Ke$ha, B.o.B, Katy Perry o Shakira, con quien los 'fans' cantaron a ritmo de 'waka waka'. 

La anfitriona de esta edicion, Eva Longoria lucía espectacular antes de la gala con un minivestido negro de manga larga con encaje, y confesó que estaba muy contenta de poder estar en Madrid y de formar parte de este 'show' en la ciudad.