20 abril 2017

Hombres que orinan sentados

La pregunta que reza en el titular, sin trampa, desconcierta a los 10 hombres interrogados al azar, españoles todos y menores de 40. Cuatro han reconocido, sin mostrar sorpresa, que orinan de pie. Los otros seis -mayoría- aseguraron que vacían sus vejigas sentados en el retrete. ¿Mentimos? «Qué van a decir ellos», espeta Pilar, visiblemente harta de limpiar las salpicaduras que su marido y sus dos hijos acostumbran a estampar en los bordes del WC. Se asume con frecuencia como parte del trabajo de las mujeres, que sufren limpiando los chorritos de esposos, padres, hermanos y novios. Y Pilar, claro está, no termina de entenderlo. Ni de aceptarlo.

«No sé si es algo biológico o cultural», insiste la ama de casa madrileña. «Lo que yo conozco, no sólo por experiencia propia, es que la mayoría de los hombres, en sus casas, mea de pie... ¡y punto!». El asunto viene a cuento porque la batalla del urinario, tal vez el territorio del hogar que más broncas acarrea al día -«cada vez que salgo del baño, mi mujer va detrás y tenemos una pelotera...», confiesa Octavio, uno de los encuestados- parece extenderse por parte de Europa y Asia.

En Suecia, para muchos un modelo de bienestar y educación, ahora quieren obligar a los hombres a orinar sentados en los baños públicos. Medida que en Alemania, donde la sucia costumbre puede llegar a romper parejas, ya se promueve tanto en baños privados como públicos.

A las calcomanías frecuentes en los váteres, que recuerdan que hay que hacerlo sentados [la propia Angela Merkel, en una viñeta publicada por el genial Ricardo, abronca este verano a Rajoy mientras el presidente español mea de pie en un aseo: «¡No, no, Mariano, sentado para que no salpiques!»], se suma una pegatina. Tiene forma de fantasmita plástico y apoya a las mujeres en su lucha tenaz en pos de un pis masculino más higiénico. Spuk (o embrujo, como lo han bautizado) va pegado a la tapa del inodoro y, cuando ésta se levanta, una voz en perfecto alemán nos recuerda: «En esta casa se cobra una multa por hacer pipí de pie». O «tomen asiento en el trono», suelta una voz que imita a la de los ex cancilleres Helmut Kohl o Gerhard Schröder. O esta otra: «¡Eh, cowboy! Vuelve a meter tu pistola en la funda y siéntate!», sobre un fondo musical del Oeste americano con la voz que dobla a Clint Eastwood en las películas alemanas. También hay grabaciones femeninas que sueltan un grito capaz de paralizar incluso la evacuación de líquidos, según las víctimas: «¡Joder! ¡No fastidies! ¡Otra vez lo has salpicado todo!».

El «embrujo» germano ha causado tanta sensación que alrededor de 1,8 millones de alemanes tienen uno de estos artilugios en su baño. Se adquieren en droguerías, mercadillos, o por 12 euros en eBay, la casa de subastas y venta de productos online. Los más férreos defensores de miccionar sentados protagonizan incluso campañas en baños públicos, empresas, colegios y universidades, similares a las campañas antitabaco, de forma que el simpático fantasmilla está consiguiendo que los alemanes que acostumbran a mear de pie, que todavía los hay, comiencen a avergonzarse.

El éxito es tal que la empresa germana que comercializa el invento, Media7Trade, se dispone ahora a conquistar Italia, Suecia y Taiwán. Si usted tiene previsto viajar a este país asiático procure no despistarse. Estos días, el ministro de Medio Ambiente Stephen Shen ha decidido meter en vereda a los machos de la isla. Quiere que, como él, todos los hombres orinen sentados -«comenzando por los hogares»-, con el fin de mantener limpios los retretes. De lo contrario podría caerle una multa de hasta 1.000 euros si le pillan salpicando en un aseo público, o caerle una bronca monumental si lo hace en un hotel. «Tenemos que aprender, por ejemplo, de Japón», justificó el ministro taiwanés, «donde el 30% de los varones se sienta para orinar».

La sugerencia, recibida con fervor por las mujeres en las redes sociales, ha puesto en pie de guerra a muchos de los aludidos, que comentaban que sería difícil abandonar una costumbre, la de mear erguido, tan arraigada. De hecho, se cuenta en Escatología y civilización. Los excrementos y su presencia en las costumbres de los pueblos que los virreyes y funcionarios de alto rango chinos usaban unas varitas, doradas y huecas, para orinar erguidos, a manera de tubos que les permitían depositar la orina a una buena distancia del inodoro. Según la creencia popular, todas las enfermedades de los riñones venían por hacer pis sentados, puesto que los riñones no podrán vaciarse totalmente si no se evacua de pie.

Un diagnóstico muy distinto al esgrimido ahora por el Partido de la Izquierda de Suecia, muñidor de una propuesta para que el Gobierno obligue a los hombres a orinar sentados. Viggo Hansen, el autor de la idea, pretende que tal hábito se convierta en ley en la provincia de Sörmland, limítrofe con la de Estocolmo, donde él oficia como miembro del Consejo local. Para dar más fuerza a su iniciativa, el rojo Hansen incluso ha presentado supuestos dictámenes médicos [los expertos consultados por Crónica desconfían de que mear agachados revierta en una mejor salud] que avalarían su propuesta en favor de una mejora de los problemas de próstata y de una vida sexual más larga y satisfactoria. Lo que mantiene en alerta a lo más de 100.000 hombres que viven en la provincia sueca.

«El problema que yo veo son los váteres públicos, yo no me sentaría en ninguno de ellos», opina Julio, otro de nuestros encuestados. «En este caso, lo tengo claro, de pie siempre». Y es que los beneficios de orinar sentado no se reducen a lo higiénico, sino que también alcanzan al universo de la comodidad, sobre todo cuando la oscuridad y/o el sueño se hacen presentes. Como en el caso de Julio, que nada más levantarse por las mañanas, «medio dormido aún», se agacha en el wc «para no dejar gotitas sueltas por el suelo». Fuera de la casa, en bares, restaurantes o en el mismo lugar de trabajo [un periódico] lo hace de pie.

¿Triunfaría la medida de orinar sentados en España, aunque los inodoros públicos estuvieran relucientes? ¿Quién vigilaría el cumplimiento de la norma? ¿Unas cámaras de vídeo? ¿Un guardia privado? ¿Y qué pasaría con la intimidad?

Para el sociólogo Enrique Castro, «sería una locura». «Nadie, por muy higiénica y beneficiosa que sea una medida para la colectividad, puede romper las fronteras de la intimidad», estos días en cartel por el robo y difusión del vídeo erótico-particular de una concejal. «Lo de salpicar fuera del inodoro se solucionaría simplemente con más educación». Como hacen en Finlandia, donde a los niños varones se les enseña desde pequeños que hay que orinar sentado. Como mamá. 

31 marzo 2017

Que hacer si te estás quedando calvo

Es difícil observar la imagen sin hacer una mueca de repugnancia. Un pequeño ratón completamente rosado sin rastro de su pelaje aparece retratado en una revista científica. En su espalda, una pequeña mancha negra se eleva. Es un conjunto de pelos puntiagudos que crecen desafiantes en el páramo que supone el resto de piel desnuda. Sin embargo, tras la impactante fotografía se esconde un hallazgo que podría conducir a los varones a vencer algún día a un enemigo que le ha perseguido desde tiempos inmemoriales: la alopecia androgénica, más conocida como calvicie.

Detrás de este descubrimiento está el japonés Takashi Tsuji, de la Universidad de Ciencia de Tokio, que publicó este mismo año en Nature Communications un trabajo de los que se denominan "prueba de concepto", es decir, que demuestran que una idea es viable, aunque aún no se pueda definir como una realidad. Tsuji y sus colaboradores consiguieron crear en el laboratorio a partir de células madre adultas, folículos pilosos de los que, una vez trasplantados en ratones calvos, creció pelo. "Se ha conseguido mediante células madre fabricar pelos maduros por bioingeniería, luego trasplantarlos y que crezcan con normalidad integrándose con otros receptores sensitivos de la piel", subraya el responsable de la Unidad de Dermatología del Hospital Quirón de Valencia, José Ricart. "Ya se ha logrado en ratones, así que ya sabemos quiénes seremos las próximas cobayas", vaticina el especialista.

Entusiasta con este pronóstico que define "como la solución que puede acabar con la alopecia", el médico resalta: "Consiguen crear pelos con células madre adultas y luego son capaces de trasplantarlos de la misma manera que hoy hacemos los injertos capilares. El resultado es idéntico al pelo natural: tiene músculo erector, las mismas fases de vida...". Si Ricart está en lo cierto y el trabajo de los científicos japoneses llega pronto a los humanos, podría hacerse realidad lo que hasta ahora era imposible: que creciera pelo allí donde la calvicie lo hubiera eliminado. Sería el avance más significativo frente a la ausencia de pelo desde 1997, y superaría notablemente al que hasta ahora era su mejor predecesor: un fármaco con el que muchos hombres están familiarizados y cuyo nombre comercial es Propecia.

MAL DE MUCHOS. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2011 vivían en España 23.283.187 varones. La literatura médica es implacable: el 50% de ellos presenta o presentará algún grado de calvicie a los 50 años; y por cada década que aumenta la edad, el porcentaje sube 10 puntos. Nos encontramos por tanto ante un problema que afecta a muchas personas y no hay que ser un genio de los negocios para aventurar que aquel que dé con la cura de la alopecia se hará multimillonario. Si no, que pregunten al laboratorio farmacéutico Merck, Sharp & Dohme (MSD).

En 1992, el organismo que regula los medicamentos en Estados Unidos, la FDA, aprobó uno cuyo principio activo, la finasterida, inhibía la enzima 5 alfa reductasa y estaba indicado para tratar una enfermedad común en hombres maduros, la hiperplasia benigna de próstata, que, sin control, podía llegar a provocar problemas urinarios. Como ocurre con cada nuevo lanzamiento, el laboratorio fabricante esperaba con preocupación la aparición de cualquier efecto secundario que hubiera podido pasar inadvertido en los ensayos clínicos previos a la comercialización. Pero los hombres que tomaban Proscar, el nombre comercial del medicamento, no solo no se quejaban a sus médicos cuando acudían a contarles cómo les estaba yendo el nuevo fármaco, sino que se mostraban la mar de felices. Gracias a él, algo muy querido había vuelto a sus vidas cuando menos se lo esperaban: el cabello.

Sin haberlo planeado ni en sus mejores sueños, los laboratorios MSD dieron con el primer fármaco realmente eficaz para calmar la pesadilla de alrededor de un 50% de los varones. En 1997, cuando terminaron los ensayos clínicos de la nueva indicación del producto contra la alopecia androgénica, se produjo el lanzamiento internacional. Fue un bombazo tan solo superado años después por la llegada de la todopoderosa viagra.

AÑOS DE INVESTIGACIÓN. Ahora bien, el milagro tenía truco: "Es un fármaco muy efectivo, sí, pero su respuesta terapéutica es conseguir frenar y estabilizar la caída del cabello y, en algunas zonas, aumentar su densidad o dar volumen. Es decir, puede parecer que ha aparecido más cabello, pero no es así. Eso no lo consigue ningún tratamiento disponible en el mercado actual. No existe un crecepelo", afirma con contundencia el doctor Sergio Vañó, dermatólogo del madrileño Hospital Ramón y Cajal y en la clínica Grupo de Dermatología Pedro Jaén de Madrid. El experto explica, además, que la finasterida (el principio activo) solo es útil para personas que aún no han perdido demasiado cabello. "Funciona para los niveles de 1 a 4 de la escala de Hamilton", comenta, haciendo referencia a la única forma establecida para medir el grado de alopecia, dividida en siete niveles. El tipo 1 consiste en un retroceso del pelo inapreciable o escaso por la parte frontal, mientras que en el estadio 4 solo queda una porción estrecha del pelo original, que se extiende sobre las orejas y se junta en la nuca. El actor Jude Law, por ejemplo, padece alopecia androgénica tipo 3 mientras que su colega Bruce Willis, la sufre en grado 4.

A pesar de la elevada eficacia y del éxito de la finasterida, Propecia dista mucho de ser una loción mágica, el famoso crecepelos que se busca desde la antigüedad y que cada curandero de la Historia ha afirmado haber obtenido. La clave está, precisamente, en la propia definición. La finasterida, en las pequeñas dosis incluidas en el fármaco, no hace crecer el cabello sino que retrasa su caída.

El caso es que más de 15 años después de su descubrimiento, la ciencia sigue sin haber encontrado la fórmula mágica para recuperar el cabello, pero existen indicios que permiten afirmar que el fin de la traumática (para muchos) alopecia puede llegar en pocos años. Desde luego, dinero y esfuerzos no se escatiman para lograrlo, como ya manifestó en 2008 el fundador de Microsoft y filántropo Bill Gates (afectado, por cierto, por un cierto grado de alopecia) en una de esas charlas que inevitablemente ocupan las portadas de los periódicos: el empresario afirmó que en el mundo se gastaba mucho más dinero intentando encontrar una cura para la calvicie que desarrollando fármacos para la malaria. "Claro, la calvicie es algo terrible que además afecta a hombres ricos", ironizó.

En junio se celebró en Barcelona el congreso anual de la Sociedad Europea de Investigación en el Cabello. De nuevo, las células madre protagonizaban una de las sesiones principales de la reunión. En este caso, eran provenientes de un cabello especial: el que crece en la zona trasera de la cabeza, una parte privilegiada a la que no afecta la alopecia androgénica, de la que nunca se desprende el pelo. En los experimentos realizados en el laboratorio, dichas células se habían multiplicado en zonas donde el cabello había desaparecido. "Las células madre dieron lugar a pelos con memoria genética que recuerdan que nacieron en el cogote", explica Grimalt, quien subraya que, sin embargo, quedan todavía muchos obstáculos por superar para que este tratamiento, que sí cura la calvicie, llegue a las consultas de los dermatólogos.

"Hay muchas dudas. Uno de los factores que más nos asustan es que para poder hacer crecer esas células en el laboratorio, hay que alimentarlas. Las sustancias que se utilizan para ello promocionan la multiplicación descontrolada, por lo que podríamos estar induciendo potenciales cánceres de pelo", puntualiza este experto que añade que, además, el procedimiento se enfrenta a importantes problemas técnicos que habría que solventar, como fabricar la sustancia que se va a inyectar en una densidad adecuada de forma que no sea ni demasiado líquida -con una concentración insuficiente de células madre-, ni excesivamente sólida, de forma que no pueda atravesar la cánula a través de la que se inserta en el cuello cabelludo.

De momento, solo se tiene constancia del ensayo clínico (en fase I, la más inicial de la investigación clínica) presentado en Barcelona y realizado en agosto de 2011 en la exrepública soviética de Georgia en 9 mujeres y 10 varones. Según las conclusiones de este estudio, en más del 60% de los participantes aumentó la densidad del cabello. Además, el tratamiento demostró ser seguro, lo que animó a los autores a anunciar que, a finales de este año llevarán a cabo un ensayo en fase II. Lo harán también en Europa, aunque aún no se sabe en qué países ni si participarían centros españoles. Si así fuera, nadie duda de que a los médicos no les costaría encontrar voluntarios que se prestaran a hacer de conejillos de indias de la nueva técnica.

Detrás de la idea que puede revolucionar el tratamiento de la calvicie está el doctor Kevin McElwee, un dermatólogo del Instituto de Investigación Vancouver Coastal Health de Canadá. Una vez demostrado en ratones que su hipótesis podría ser correcta, McElwee se apresuró a crear una empresa, RepliceLife, una especie de gallina de los huevos de oro que podría llegar a convertirle en millonario, con la que espera comercializar el producto. "Se calcula que el valor económico del mercado mundial para la restauración quirúrgica del cabello es de 1.200 millones de dólares al año", puede leerse en el folleto de presentación de la empresa.

LOS ÚLTIMOS AVANCES. Ahora bien, ni el el fin de la calvicie ni, por ende, el enriquecimiento de McElwee se darán en un futuro muy cercano. En opinión del doctor Vañó, el campo de las células madre va lento y no es fácil, aunque es prometedor. "Aún está en una fase muy experimental, yo diría que tendrán que pasar unos 10 años para que lo veamos", calcula. Así que, entre el futurismo que supone el uso de las células madre y la trillada finasterida, en el campo de la tricología (la ciencia que estudia el cabello) se siguen investigando alternativas, mal que le pese a Bill Gates.

El doctor Grimalt, por ejemplo, comenta que su equipo está llevando a cabo varios trabajos con una versión distinta de la familia de fármacos a la que pertenece la finasterida. Se trata de aplicar inhibidores de la enzima 5 alfa reductasa de forma tópica, en loción. "El problema hasta ahora ha sido de absorción", apunta el experto. Porque la finasterida (y otros fármacos similares) tendría más eficacia si la dosis que se aplicara fuera mayor, pero sus efectos sobre la masculinidad impiden prescribir una dosis mayor. Esto acabaría si se lograra una versión tópica como la que buscan en el laboratorio de Grimalt.

Otra importante línea de investigación la protagoniza el equipo del doctor Ricart, que en el último Congreso de la Academia Española de Dermatología ganó el Premio al Mejor Estudio con un trabajo sobre la llamada mesoterapia con factores del crecimiento de plaquetar. La técnica consiste en inyectar plaquetas extraídas previamente de la sangre de los pacientes en el cuero cabelludo de los mismos. Según el estudio presentado en el congreso, la técnica se aplicó a 62 pacientes de alopecia androgenética. "Descubrimos que este tratamiento recupera el pelo que está muriéndose", afirma el principal autor del estudio.

Tanto él como el resto de expertos hacen hincapié en la necesidad de aplicar solo tratamientos demostrados científicamente. Porque al igual que el famoso crecepelo que se vendía en las ferias ambulantes desde la antigüedad, hoy en día proliferan supuestos expertos que prometen la regeneración capilar a los más desesperados.

OJO CON LOS MILAGROS. "Las técnicas de recuperación del pelo se tienen que medir de forma objetivable", recalca el doctor Grimalt. Todo el mundo ha visto esos anuncios que, en prensa o Internet, emplazan dos fotografías, una al lado de otro. En la de la izquierda invariablemente, un varón casi completamente calvo (y normalmente cariacontecido) se antepone a la imagen situada a la derecha, él mismo con más pelo que los antecesores del homo sapiens. "Para saber si se ha recuperado pelo, hay que realizar un fototricograma, que consiste en afeitar una ventana de cuero cabelludo, hacer una foto con el ordenador y que sea la máquina la que cuente después cuántos pelos nuevos han crecido", explica Grimalt. Precisamente para intentar educar a sus pacientes en lo que a tratamientos fraudulentos se refiere, Ricart está preparando el libro Doctor ¿voy a quedarme calvo?, un compendio de las opciones terapéuticas actuales contra la alopecia. "Internet está plagado de mentiras y propaganda sin rigor científico", destaca el especialista.

Ahora bien, a pesar de que se habla de la alopecia androgénica como un problema sin solución, el hecho es que existe una. Lo saben famosos como el político José Bono o el presentador de televisión Hilario Pino. Hablamos de los implantes capilares, una alternativa eficaz pero costosa, no solo económicamente (supera los 6.000 euros de media) sino en cuanto a tiempo empleado, además de requerir una ligera sedación. "Solo en retirar el pelo que se va a implantar en otras zonas se tarda alrededor de cinco horas", comenta Vañó que, no obstante, afirma: "El tratamiento quirúrgico da muy buenos resultados estéticos y la técnica ha mejorado mucho. Yo como médico lo recomiendo, a los pacientes les ayuda a sentirse mejor".

El implante de cabello es mucho más antiguo de lo que pueda parecer y, tal y como explica el doctor Ricart, empezaron a hacerlo científicos japoneses en 1930. Consiste en extraer unidades foliculares (cada una con entre uno y cinco pelos) de la nuca e insertarlas en la zona donde no hay pelo. En ocasiones es recomendable hacer más de una operación a lo largo de los años y, como explica el especialista, se ha de negociar entre médico y paciente el aspecto que se busca. "No se les puede poner la forma de pelo de cuando iban a la guardería, porque el resultado es poco natural. Debemos tener en cuenta, además, que ese pelo nunca se caerá", comenta el experto, que también ha implantado pelos de las piernas en el cuero cabelludo. Otra alternativa empleada en la actualidad hasta que llegue, por fin, la solución definitiva contra la calvicie. 

"Cuando empecé a perder pelo a los 17 años, no estaba preparado, fue angustioso y terrible". La autoestima de quien fuera presidente de Cantabria se vio gravemente perjudicada por la calvicie, y decidió hacerse un transplante que le sirvió durante 30 años, pero del que ya no queda rastro. "Ahora me acepto como soy, pero sigo mirando con añoranza las fotos de cuando tenía cabello, incluso mi mujer me pinta pelo en las que salgo calvo, ja, ja, ja". Su esperanza de que se descubra una solución a la alopecia es tan intensa que aventura que "sería el bombazo del siglo. El laboratorio que lo consiga hará más negocio que Zara".

Es de los que opinan que la seducción está en la mirada, la sonrisa o la palabra y afirma que ser calvo no le ha perjudicado. Al contrario, asegura, es parte de su personalidad: "Pienso en la alopecia como si yo fuera un donante de pelo. Intento no ver la parte negativa del problema". Aun así, no niega que sigue fantaseando con el producto milagroso que le devuelva su melena, aunque afirme que "la calva me queda bien porque tengo una cabeza proporcionada y, además, ahorro en peluquería, que no está nada mal".

Se lo toma con humor y presume de su calvicie: "Con ella estoy atractivo e irresistible. Nunca he tenido un trauma por no tener pelo; es más, pienso que la alopecia en una cabeza bonita es pura seducción". De joven, le decían que "tenía más entradas que el Bernabéu", hasta que un día decidió acabar con la guasa y raparse: "Es la única solución que he usado para combatir la falta de pelo. Paso de productos que no sirven para nada".

Lo tiene claro: "Me veo estupendo calvo, sobre todo porque por las mañanas no pierdo el tiempo en peinarme". Achaca su alopecia a la edad y se lo toma con humor: "Ahora me toca la redondez, no se puede luchar contra los años, ni contra sus consecuencias".

Los postizos fueron uno de los recursos que utilizó para solucionar la alopecia, pero pronto se dio cuenta de que la naturalidad es el mejor remedio. "Se seduce con la palabra, no con el pelo, no existe solución para su caída al igual que no hay ningún producto que elimine la celulitis. Para no andar con medios pelos, decidí afeitarme y ahora lo hago todas las mañanas, recordando al mítico Yul Brynner".

"Con 18 años me llamaban el rey de la gomina Patrico, marca líder en ese momento". De hecho, al excesivo uso de este producto achaca su calvicie. Hace años visitó a un dermatólogo que le recomendó un producto: "Tenía que mezclar unos líquidos y aplicármelos con una jeringuilla. Era incómodo y no me resultó beneficioso". Desde entonces no cree en los crecepelos, pero asegura que algunos compañeros de trabajo han utilizado unos polvos mágicos que les ha incrementado su volumen: "Parece que tienen más pelo, pero los efectos secundarios quizá los dejen sin cabeza, ja, ja, ja".

"Yo iba cada tres semanas a la peluquería, raparme era un derroche y ni siquiera me quedaba todo lo corto que me gustaba, así que ¡para qué esperar más! Me lo quité todo". Además, se atreve a afirmar que los calvos están de moda y que "hay mujeres que los buscan así de fábrica. Como mi mujer, que fue la que me animó a que me lo cortara al cero. Ella tiene predilección por los calvos".

08 marzo 2017

Los pasos de una prueba de sangre

El futuro ya ha llegado. O al me-nos en lo que a medicina se refiere. Los avances en genética preventiva han dejado de ser solo proyectos de universidades e investigaciones para pasar a convertirse en una realidad que ya ha llegado a las consultas. Así, con un simple análisis genético (que se puede realizar a través de una muestra de sangre o de saliva) se puede detectar si se padece, entre otras cosas, cáncer de colón, de próstata, papiloma virus, Alzheimer, intolerancia a la lactosa o la enfermedad celiaca.

"Lo que se pretende es evitar otras pruebas tan invasivas y dolorosas como la colonospia, que es la que actualmente se hace para detectar el cáncer de colón", explica el doctor Nicolás Abril-Müller, presidente del Colegio de Médicos del Cantón de los Grisones (el más grande de Suiza) y fundador y director de la clínica Swiss Diagnosys, que recientemente ha abierto sus puertas en nuestro país.

El futuro se hace todavía más presente cuando, con ese mismo análisis, se consigue averiguar además la predisposición a padecer alguna de esas enfermedades antes mencionadas, ya sea por antecedentes familiares o por la aparición de síntomas de esa patología.

La importancia tanto del diagnóstico como de la prevención que nos facilitan los resultados de los análisis queda patente en los últimos estudios que aseguran que el 70% de las decisiones médicas dependen de los datos obtenidos en los laboratorio clínicos, donde este año se han analizado 832 millones de pruebas.

1. LA CITA. El paciente acude a la clínica para realizar una primera consulta informativa. El doctor elabora el historial del interesado y le pregunta por sus antecedentes familiares para determinar.
2. LA PRUEBA. La muestra (de sangre o de saliva, según la enfermedad que se busque) se obtiene en la primera consulta o en una cita posterior. Al no tratarse de una analítica común, no es necesario acudir en ayunas.
3. LA SANGRE. La cantidad de sangre que se extrae es similar a la de una analítica común, es decir, unos 100 mililitros aproximadamente, repartidos en tres tubos de laboratorio donde, previamente, se ha añadido un anticoagulante.
4. NACIONAL. Aunque la clínica se encuentra ubicada en Madrid, la extracción se puede realizar en otros laboratorios concertados del resto de España que, en el mismo día, hacen llegar las pruebas a la capital.
5. A SUIZA. El laboratorio encargado del análisis de la sangre se encuentra en Suiza. Hasta allí viajan en avión (desde la extracción hasta su llegada al país suizo trasncurren unas 10 horas) las extracciones refrigeradas.
6. EN EL LABORATORIO. Nada tiene que ver el laboratorio suizo con el clásico blanco inmaculado, lleno de microscopios y personal de bata blanca. Los ordenadores y las máquinas hacen aquí todo el trabajo.
7. PREPARADOS. Para detectar si el paciente padece la enfermedad, se obtiene de la sangre el plasma sanguíneo y de este se extrae el ADN. Tras esto se detecta la presencia de los genes que determinan el padecimiento del trastorno.
8. DIVIDIDOS. Según la enfermedad que se busque (cáncer de colon, de próstata, Alzheimer, papiloma virus, intolerancia a la lactosa...), las muestras se dividen en distintos raíles del laboratorio y se preparan.
9. AL HORNO. El auténtico protagonista del laboratorio es una especie de enorme horno donde se introducen las muestras ya tratadas y donde, a través de distintas reacciones químicas, se determina la presencia (o no) del gen enfermo.
10. RESULTADOS. El mismo horno donde se analiza la sangre interpreta y transforma los resultados obtenidos en gráficas y tablas con las que un bioquímico elabora el informe que le será entregado al paciente.
11. A ESPAÑA. Vía email, el informe llega a la clínica. Si la prueba da negativo, se aconseja repetirla en un par de años. Si da positivo, se realiza otra prueba que verifique el resultado, como una colonoscopia en el caso del cáncer de colon.
12. TRATAMIENTO. En el caso de que el diagnóstico sea positivo, la propia clínica le da la posibilidad al paciente de tener una segunda opinión, ya sea con otro médico de España o con expertos de Suiza. Se inicia el tratamiento. 

27 junio 2016

Suri la hija de Katie Holmes es una cafre

Cuando Bobbi Brown comenzó a pensar en el rostro que representaría por primera vez a su firma de maquillaje, no buscaba precisamente una celebrity. Sin embargo, la elegida resultó ser conocida, y mucho... 

Katie Holmes (1978, Ohio, Estados Unidos) se convirtió el año pasado en embajadora de la marca que, desde su creación en 1991, no había tenido más portavoces que la propia Bobbi. "Es un auténtico honor que me viera como la persona que mejor encajaba en este papel. Ella es una gran profesional y yo compro sus productos prácticamente desde que salieron a la venta", la ciudad a la que se mudó con su hija Suri después de su controvertido divorcio de Tom Cruise. 

La maquilladora no se ha quedado atrás en halagos a la hora de explicar por qué optaron por su rostro: "Su belleza es ante todo sencilla, resulta guapa sin intentar serlo", decía con motivo del anuncio de la colaboración entre la marca y la estrella de Hollywood.

Katie recibe encantada la descripción, porque asegura que disfruta siendo "una persona sencilla". Se refiere varias veces a la naturalidad durante la conversación, como si fuera su mantra. Prefiere el maquillaje práctico, suave –"que no se note que lo llevo", apunta–, se deja ver por las calles de la Gran Manzana con looks informales (pantalones vaqueros, jerseys oversize, botas…) y la cara prácticamente lavada, y cuelga en su cuenta de Twitter selfies sin importarle si está arreglada o no. 

Es más, al hablar de cuál es su concepto de belleza, su respuesta no aborda el aspecto físico: "Me gusta la gente agradable. Creo que la bondad y la experiencia, y no los rasgos de tu cara, te hacen más atractiva". Por esta razón, sus iconos son la ex modelo y actriz Lauren Hutton (una de las primeras en presumir de sonrisa imperfecta con diastema), la modelo Iman y su madre. Precisamente fue ella quien le dio, según afirma, el mejor consejo de su vida, el que intenta aplicarse todos los días: "Puedes ser bonita y tener talento, pero nadie se acordará de ti si no eres amable".

Durante años, quizá por ese interés en ser una persona normal, ha arrastrado la imagen de chica de la puerta de al lado, una expresión que los medios internacionales siguen empleando para referirse a ella. Su personaje de Joey en la serie Dawson Crece, entre 1998 y 2003, responsable de su fama, también marcó la percepción que se tenía de ella. Pero ya no hay rastro de esa adolescente de rasgos redondeados y sonrisa ingenua. Holmes se ha sofisticado a golpe de outfits estudiados y cambios de look. 

Por ejemplo, fue de las primeras vips en atreverse con el pelo corto: "Me sentía fenomenal, aunque ahora que tengo una medida intermedia me encuentro perfecta". Su melena bob, que ella llevó con y sin flequillo, ondulada y en un liso muy pulido, se convirtió después en una de las más imitadas.

El paso por las tijeras sucedió poco después de su boda en Italia con Cruise, que celebraron en el año 2006. 

Y es que fue en esa época cuando empezó, gracias a estelares apariciones en las alfombras rojas y acertados looks de calle, a forjarse como icono de estilo, un rol que llegaría a su máxima expresión en 2011 con su interpretación de Jackie en The Kennedys, la mini serie televisiva dedicada a la saga familiar. Desde entonces no hemos visto a la actriz prodigarse ni en la gran ni en la pequeña pantalla. Hasta el año pasado, en el que participó en el rodaje de las películas Mania days, Miss Meadows y The giver. 

Al concertar la entrevista, dejó claro que prefería no hablar demasiado sobre este aspecto de su carrera. Katie quería centrarse en su papel como embajadora de Bobbi Brown. Sin embargo, justo antes de terminar la conversación, hay tiempo para abordarlo, aunque sea de soslayo: "Tiene pendientes varios estrenos y algún rodaje, ¿será 2014 su año?". 

La intérprete no da muchas pistas, pero no se resiste a mencionar su trabajo en el filme de ciencia ficción The giver (El dador), basado en la novela homónima de Lois Lowry. "Claro que este será un buen año. Acabo de terminar la grabación en Sudáfrica, con Meryl Streep y Jeff Bridges, imagina qué experiencia...".
Por el contrario, no elude las cuestiones que tienen que ver con su faceta de empresaria, que muchos consideran otra muestra más de la reinvención personal y profesional que puso en marcha tras su matrimonio. En los 15 minutos de conversación telefónica que nos concede solo menciona tres marcas. 

Si se le pregunta de belleza, Bobbi Brown se repite en cada frase: sus productos favoritos de maquillaje ("la base Skin Foundation, que uso todos los días"), sus aliados cosméticos (confiesa que siempre lleva en el bolso un par de coloretes de Bobbi para evitar el tono amarillento de su cara) o sus últimos descubrimientos, que pertenecen a esta enseña del grupo Estée Lauder. Cuando habla de moda, solo se refiere a Holmes & Yang, la firma que creó en 2012 junto a su estilista y amiga Jeanne Yang, con la que ha llegado a desfilar en la Semana de la Moda de Nueva York y cuyos diseños, además de ella misma, lucen Heidi Klum o Jennifer Lawrence, entre otras.

"Nos propusimos divertirnos con este proyecto y crear prendas para la mujer real, y estamos cumpliendo ambas metas", asegura. Por último, cita Alterna. Desde hace un año, trabaja como portavoz de esta firma de cuidado capilar de alta gama que emplea en sus fórmulas ingredientes orgánicos. Y no solo eso: también es copropietaria, lo que se traduce en su implicación en la empresa de una forma activa. Afirma que solo usa sus productos, en especial el champú y, sobre todo, su cc cream para el pelo: "Estoy convencida de que los ingredientes naturales tienen el poder de transformar el cabello".

Lo cierto es que no realiza muchas más confesiones sobre cómo se cuida. "Bebo mucha agua, y ese es el mejor consejo de belleza que puedo dar, intento mantener una buena dieta con alimentos orgánicos y hago ejercicio a diario", afirma, pero insiste en que no presta especial atención a su cuerpo: 

"Somos un todo y hay que cuidar desde la alimentación hasta la cosmética". Sin embargo, es vox populi que se entrena duramente, como también lo hacen Jessica Alba, Jennifer Lopez o Hugh Jackman, en el Barry Bootcamp, un centro que imparte clases de férrea disciplina militar con las que se queman mil calorías en una hora. "Me encanta el yoga, montar en bici y el spinning", dice. También suele salir a correr al aire libre, incluso en 2007 participó en el maratón de Nueva York: "Fue una experiencia increíble", recuerda. "Cuando llegas a la meta sientes que todo merece la pena por haber alcanzado tu objetivo".

El pasado mes de diciembre cumplió 35 años, pero asevera que no le quita el sueño acercarse a los 40: "No me preocupa en absoluto. Solo presto más atención al sol: uso SPF 35 todos los días". Sobre la posibilidad de pasar por el quirófano para una operación estética prefiere dar una opinión genérica. "Es una decisión individual y la encuentro perfecta siempre que sirva para hacerte más feliz", comenta. La actriz y diseñadora pone difícil acercarse a su lado más personal, aunque en ningún momento pierde el tono de voz pausado, incluso dulce. 

Del mismo modo que ha pedido centrar la entrevista en su relación con el mundo de la belleza, ha solicitado expresamente que no se mencione a Suri, su mediática hija, a lo largo de la misma. Aun así, hay una intentona: Dice que su madre le dio el consejo más importante de su vida, ¿se lo transmite a su hija? "Por supuesto, cada día". Siguiente intento: ¿Le aconseja en otros aspectos? "No quiero continuar hablando de ella". Y ahí, por primera vez, sí se muestra como una celebrity.

Bobbi Brown no se ha limitado a maquillar a Katie para sus campañas. La make up artist dirigió personalmente el backstage del desfile de primavera-verano 2016 de Holmes & Yang en Nueva York. "Es increíble cómo transforma un maquillaje de pasarela en una propuesta para todos los días", cuenta la actriz.

Otros secretos...
Una película
‘Annie Hall’
Una canción
Cualquiera del último álbum de Beyoncé

Director con el que le gustaría trabajar
David Fincher
Su ciudad
Nueva York, porque es mi hogar
El último libro que ha leído
‘De noche andamos en círculos’, del peruano Daniel Alarcón
Un día perfecto
Si hago planes con mi familia y mis amigos

Un capricho gastronómico
La clásica tarta de queso neoyorquina
Su descubrimiento cosmético
Las mascarillas de SKII

20 junio 2016

La princesa Leia estaba siempre cabreada

Es una pequeña mujer, tiene 12 años y ha descubierto hace pocos días la saga de La Guerra de las Galaxias. El episodio V, conocido en su versión española como El Imperio contraataca, le gustó mucho, pero según terminamos de verlo, me preguntó con toda naturalidad: "¿Por qué no hay mujeres Jedi?". Glubs. 

Yo tenía la misma edad cuando asistí deslumbrada y en pantalla grande a la primera película de la saga y jamás durante décadas me pregunté algo tan obvio. No quise pensar en la de años que hace de aquello y salí del apuro contestando que nuestro mundo ha ido cambiando y que es probable que el reparto de papeles entre personajes masculinos y femeninos sea distinto la próxima vez que surja una historia tan grande en el cine.

Lo cierto es que la princesa Leia fue concebida como una heroína, con los rasgos clásicos de bondad, inteligencia y valentía, y desde luego para nada era una chica pusilánime. Leia no es la protagonista del cuento tradicional que no pega ojo porque habían escondido unos guisantes bajo el montón de capas del principesco colchón. Ahora bien, los rasgos de humor de la primera trilogía, muy simpáticos, guardan algunos chistes fáciles acerca del estereotipo del mal carácter de la mujer valiente, inteligente y con criterio autónomo, como es el caso del personaje que encarnó Carrie Fisher.

Me esperaban más sorpresas. Como todo el mundo sabe, las mujeres somos capaces de remendar o paliar casi cualquier circunstancia familiar extraordinaria, por lo que me tocó sustituir pocos días más tarde a la niña que soñaba con ver mujeres Jedi luchando contra el lado oscuro de la Fuerza. Fue en una clase de conversación de inglés, que es lo que se lleva ahora. La joven profesora intentó sacar de mí algo parecido al lenguaje articulado mostrándome en la pantalla de su iPad a distintas protagonistas femeninas de la historia del cine. Glubs. Allí estaban Judy Garland encarnando a Dorothy de El Mago de Oz, la propia princesa Leia; Mérida, la valiente arquera protagonista de dibujos animados de Brave, y la oscarizada actriz Jennifer Lawrence como Katniss, la concursante y valiente arquera de la primera entrega en el cine de Los juegos del hambre.

Me dio a conocer el Test de Bechdel, que, a buen seguro, le suena a mi estimada compañera de página. Es una prueba sencilla, con origen en un cómic, que lleva a responder a tres sencillas preguntas: si en una película salen al menos dos personajes femeninos, si se hablan en algún momento y si lo hacen sobre algo que no sean hombres. Puede servir como forma rápida de rastrear los estereotipos más chuscos en productos cinematográficos. Yo no aplicaría el Test de Bechdel de forma literal al guión de Star Wars, entre otras cosas porque es un producto excelente y complejo, y con tipos muy distintos de criaturas dentro de un impresionante universo de ficción..., pero... no sé si me espera alguna pregunta que me deje fuera de juego en cuanto los exámenes del tercer trimestre del curso nos concedan alguna tregua y podamos ver el episodio VI, El retorno del Jedi.

Nunca me llamó la atención que los protagonistas masculinos humanos, Luke Skywalker y Han Solo, aparecieran vestidos, muy tapados y empuñando armas en la carátula de la tercera entrega de la antigua trilogía y que la protagonista femenina llevara un escueto biquini de metal y un brazalete y, a diferencia de la anterior, apareciera desarmada. Siento todavía más curiosidad por verla de nuevo...

"Los rasgos de humor de la primera trilogía guardan algunos chistes fáciles acerca del estereotipo del mal carácter de la mujer valiente, inteligente y con criterio."

13 junio 2016

Angelina Jolie la actriz mejor pagada de Hollywood

No sólo tiene a Brad Pitt a su vera. Angelina Jolie aporta lo suyo al hogar en el capítulo financiero, convertida ahora en la actriz mejor pagada de Hollywood tras un año de relativo silencio en el aspecto cinematográfico, irónicamente, pero con un nombre que ha alcanzado poderosas cuotas en el universo publicitario. 

De acuerdo a la revista Forbes, lo de Jolie ha sido una combinación entre su papel protagonista en una película aún por estrenar, Maleficent, y los contratos con distintas marcas. Una reina millonaria en Hollywood. En total, la hija de Jon Voight facturó 33 millones de dólares (casi 25 de euros) entre junio de 2012 y junio de este año, con más del doble de sus ingresos provenientes de contratos en los que prestó su imagen para distintas compañías.

Por su papel en la versión de La bella durmiente, adaptación del cuento popular de Charles Perrault, se ha embolsado 15 millones de dólares (11 millones de euros), un papel que confirma que la industria aún confía en el tirón de la diva a sus 38 años de edad. "Hollywood no se ha olvidado de Jolie", explica Forbes en su análisis de las mujeres mejores pagadas. "Ella es todavía una de las pocas actrices que puede pedir un salario superior a los 15 millones de dólares por la película adecuada", que en este caso abonará Disney por darle un nuevo giro de tuerca a uno de sus clásicos.

Lo curioso es que ni siquiera se ha estrenado todavía el largometraje de Robert Stromberg –llegará a las pantallas en verano de 2014–, y que en ese periodo especialmente prolífico para Jolie al que se refiere Forbes no ha salido al mercado ni una sola película con ella como reclamo. Los titulares han ido más bien en otra dirección, centrados en el anuncio de su doble mastectomía, a la que decidió someterse hace unos meses para acabar con los riesgos de contraer cáncer de mama. Jolie envió un comunicado a través del diario The New York Times explicando sus motivos, basados en el historial familiar y en el hecho de que su madre perdió la vida como consecuencia del mismo mal.

Fue un asunto tan comentado y polémico en algunos círculos que se llegó a hablar de las posibilidades de la actriz para continuar al mismo nivel en su profesión. Este dato, como reina de una lista en la que el año pasado fue la segunda en discordia, viene a confirmar, de alguna manera, que la protagonista de Salt podrá continuar en el negocio el tiempo que considere oportuno. Y si decide retirarse, como ya ha sugerido en alguna entrevista, podrá estar tranquila en lo que se refiere al relevo generacional. La actriz que la persigue en la clasificación de ingresos podría ocupar su trono en breve, una Jennifer Lawrence en pleno proceso de efervescencia después de haber protagonizado su mejor temporada desde que vive en Los Ángeles.

Su papel en El lado bueno de las cosas le dio la posibilidad de alzarse con el Oscar a la mejor actriz y hacer caja de paso con una franquicia que aún tiene mucha tela que cortar: Los juegos del hambre. En total, Lawrence ha ingresado 26 millones de dólares, una cifra astronómica en tiempo récord para una intérprete que hasta hace poco vivía en un apartamento en Hollywood como cualquier aspirante a estrella.

La de Kentucky ha conseguido desbancar a Kristen Stewart, que una vez finalizada la saga crepuscular parece tener menos motivos para presumir de capacidad recaudatoria. Aún así, permanece en el tercer puesto tras cobrar 22 millones de dólares en el último año. Llama la atención el cuarto puesto, que es para una actriz que también tuvo que ver con Pitt y Jolie en su momento, Jennifer Aniston. En eso de rondar a estrellas con tirón, siempre tuvo buen ojo el de Oklahoma.

Aunque siempre llaman más la atención las cabezas de lista, no deja ser interesante echarle un vistazo a las que ya no están, posible señal de decadencia u olvido por parte de la industria. En concreto hay tres nombres que el año pasado figuraban entre las diez primeras y que no pudieron meter la cabeza esta temporada: Reese Witherspoon, Cameron Diaz y la ilustre Meryl Streep, uno de los pocos casos que ha logrado evadir la indiferencia de los estudios.

La protagonista de ‘La dama de hierro’ no tuvo demasiada suerte con el desempeño en taquilla de ‘Hope Springs’, una comedia que protagonizaba junto a Tommy Lee Jones. La actriz no figurará entre las mejores pagadas, pero no se puede quejar de falta de trabajo, porque ya cuenta con tres cintas pendientes de estreno. Es un fenómeno parecido al de Diaz, con un trío de proyectos que aún no han visto la luz, pero sin que sus últimos títulos hayan generado excesivos beneficios. Los 40 años parecen haber empezado a pasarle factura a la rubia de Algo pasa con Mary.

06 junio 2016

A Jennifer Lawrence la fama le ha golpeado

No hace mucho de aquellas fotos en las que Jennifer Lawrence caminaba por una calle de Hollywood con bolsas en la mano. 

Volvía del supermercado con leche y fruta, como una persona normal, aspirante a estrella y residente en un modesto apartamento en el centro de la ciudad. Ahora, su libertad de movimientos se ha esfumado por completo. Han bastado dos películas de peso para que la fama le haya empezado a golpear sin piedad.

Irónicamente, fue una cuestión premonitoria, algo que ella misma vio venir. Pero no desde que se asentase en Los Ángeles, sino ya en su estado natal, Kentucky, donde albergaba sueños de ser una persona convencional, casada, con hijos y dedicada a la medicina. Sin embargo, Lawrence confiesa en una entrevista con la revista Vogue que de alguna forma intuyó que ese camino, al final, no sería el suyo.

"Siempre supe que sería famosa", explica la actriz de 22 años. "Juro por Dios que no sé cómo describirlo, pero solía tumbarme en la cama y pensar: ¿Seré una personalidad de la televisión local? ¿Me convertiré en una motivadora profesional dando discursos?".

Años más tarde sus sensaciones cristalizaron con un papel en The Bill Engvall Show para la cadena de televisión CBS. Todo ello sin haber tomado clase alguna de interpretación y habiendo terminado antes sus estudios para poder dedicarse a la actuación en cuerpo y alma.

En sólo unos años consiguió alcanzar cuotas de las que muy pocas pueden presumir en su profesión, nominada a un Oscar a mejor actriz por Winter’s Bone con solo 20 años, la tercera más joven en gozar de semejante privilegio. Pero no fue un espejismo, porque sólo dos ceremonias más tarde logró brillar con luz propia con su estatuilla calva en la mano.

Su indiscutible esplendor haciendo de una chica desequilibrada sentimentalmente junto a Bradley Cooper en El lado bueno de las cosas ha disparado su cotización de tal manera que su vida privada se ha terminado, al menos tal y como la había conocido hasta ahora.

"Tengo miedo a parecer desagradecida cuando hablo de esto", explica. "Pero estoy atravesando una especie de bajón últimamente. De repente, el mundo entero parece creerse con derecho a saber todo sobre mí", un fenómeno agigantado por su papel en la muy comercial Los juegos del hambre.

El tirón de esa saga, que en unos meses estrenará su segunda parte, En llamas, la ha convertido en el fenómeno de masas que trataba de evitar desde el principio, por aquello del exceso de atención. Aunque, curiosamente, Lawrence se presentó años antes a las pruebas para hacer de Bella Swan en otra franquicia atronadoramente taquillera, Crepúsculo, un papel que fue a parar a la más oscura Kristen Stewart.

Lawrence dijo recientemente que se alegraba del desenlace de ese casting, pese a no haber podido evitar la insoportable carga de la fama que ahora siente sobre sus hombros. "No me siento cómoda con ello ni lo veo aceptable. Tan simple como eso. Sólo soy una chica normal y un ser humano, y no llevo en esto tanto tiempo como para aceptar que esta sea mi nueva realidad. No creo que encuentre la paz necesaria con esta situación".