22 mayo 2018

Compra que todavía queda!

Y llegó el mes de diciembre y con él un suplemento de dinero dado, con el implícito reproche empresarial de dadivosa limosna, y con él una serie abierta de posibilidades adscritas al deseo de comprar una suma de libros que, desde hacía tiempo, tenía ganas de leer. Andando, paseó pór un barrio lleno de torres ajardinadas y se dirigió a una de esas grandes superficies donde, en debidos espacios, se alinean tarros de foie y cerveza importada junto a rutilantes cubiertas de libros y estantes llenos de discos donde fotografías de estrellas rock agotan las finitas posturas contorsionistas del cuerpo humano. Le costó encontrar lo que buscaba. El espacio dedicado a libros presentaba un aspecto nuevo: Enmarcando los tomos, por encima de las estanterías, guirnaldas rojas que sostenían piñas y bolitas de colores. Venía provisto de una lista muy definida de títulos. A saber: Iluminaciones IV de Walter Benjamín que un amigo suyo, de aficiones filosóficas le había recomendando; el segundo tomo, recientemente aparecido, de El libro de las preguntas de Edmond Jabés; un libro de relatos de una autora rusa Tatiana Tolstoi para su novia; El jinete polaco de Antonio Muñoz Molina, reciente Premio Planeta y, sobre todo, Los últimos días de la Humanidad de Karl Kraus, de quien siempre le había gustado su estilo, entre panfletario y apocalíptico. Rastreó entre todas aquellas pilas de libros envueltos en celofán a la busca de sus tesoros. El tomo de Muñoz Molina fue fácil de encontrar. El libro de las preguntas yacía apretujado entre libros de arte en inglés, rebajados, y una torre de volúmenes de Lo que el viento se llevó.


La autora le pareció desconocida. Llevaba ya su buena media hora buscando los tres libros que le restaban cuando agotado, con un incipiente dolor de cabeza, se dio por vencido. Reconocía que debería dejarse llevar, a la hora de elegir algún libro, por el aspecto de la cubierta o por otros signos que, por ahora, no se le hacían conscientes. Con un enorme esfuerzo de voluntad decidió tomar el metro y dirigirse a una librería tradicional. Echó una cala a los libros comprados durante el trayecto. El de Jabés le pareció, en aquel ambiente de aire enrarecido, premonitorio, casi cabalístico. Más tarde, al llegar a la librería, comprobó que el viaje había merecido la pena. Cinco minutos tardó en ser atendido de manera satisfactoria y, además, esto fuera de presupuesto, encontró un volumen de cuentos que creía irrecuperable aunque su edición no se remontaba más allá de diez años. Contento, comenzó a echar en falta la tensión que le producía la gran superficie dejada atrás una hora antes. Reconoció que reflejaba muy bien el microcosmos de su barrio y que la alineación de los libros al lado de las latas de cerveza importadas era un signo de la cultura democrática, la realización de aquel sueño por el que habían luchado aquellos sindicalistas ingleses de principios de siglo cuando fundaron las bibliotecas ambulantes: llevar la cultura universal al pueblo.

Pensó que, a partir de ahora, tendría que dirigirse a la librería en metro para poder comprar los libros que le gustaban o le recomendaban. Hecho éste que se le antojó lleno de dificultades. La larga duración del desplazamiento le impelía a aplazar la decisión última de abandonar definitivamente la gran superficie. En definitiva, ¿por qué tanta tensión?, ¿qué había hecho él de malo? Al fin y al cabo sólo había querido comprar los libros que le gustaban, aunque fuera Navidad y, por razones geográficas, sólo tenía una gran superficie a mano. Como un postrero gesto de culpabilidad difusa trasladó los últimos libros adquiridos a la bolsa donde reposaban los comprados en la gran superficie y, con paso ligero, hacía ya frío, se encaminó a su casa.

14 mayo 2018

Menuda nochecita

El primero en intentarlo fue un muchacho de pelo largo con una cazadora de cuero. Se separó del grupo que coreaba insistentemente «abrid la puerta», «abrid la puerta» y avanzó con paso decidido hacia el sector occidental. Antes de que hubiera llegado a medio camino, uno de los «vopos» lo tenía atenazado por el cogote. Lo llevaba pataleando como un conejo hacia la furgoneta cuando empezó a andar otro de los jóvenes y enseguida muchos más. A los dos minutos habían desbordado por todos lados a la policía En ese mismo instante, la vociferante multitud que esperaba en el sector occidental comenzó a encaramarse al Muro, a bailar encima, a dar aullidos de entusiasmo y lanzar cohetes. Ante los ojos atónitos de los «VOpos» la gente se puso a pasar en uno y otro sentido, regodeándose en el insólito placer de pisar por primera vez en veintinueve años uno de los puntos más inaccesibles y prohibidos de Europa. Sin saber de dónde, aparecieron los picos y un martillo con los que algunos se lanzaron con entusiasmo a derribar físicamente el Muro. Apenas habían hecho un par de diminutos agujeros, cuando irrumpió en la escena una camioneta de la policía con un cañón de agua en el techo. Unas pedradas, unas carreras y a los pocos minutos había retomado la algarabía, cuidadosamente estimulada por incontables botellas de vino espumoso.


Algunos de los que venían del Este afirmaban estar decididos a quedarse, pero la gran mayoría parecía más movida por la curiosidad que por el deseo de emigrar. A las dos de la madrugada, los locales nocturnos de la animada y estridente Kufurstendamm rebosaban de gente que bailaba abrazada, y se daba besos y cantaba en ese tono desgarrado que dan las borracheras de cerveza. A partir de esa hora, mientras continuaba el flujo en dirección al oeste de vehículos y personas por los ocho puestos fronterizos de Berlín, muchos de los que habían pasado a primera hora de la noche iniciaban ya el camino de retomo. La emocionante verbena berlinesa de anoche ha sido tan inesperada que ha habido gente que ha cruzado con el abrigo puesto encima del pijama, simplemente por la curiosidad de comprobar que lo que decía la radio era verdad.

Un hombretón con aspecto de camionero y manos enormes que retomaba eufórico al sector oriental cuando ya clareaba el día, me dijo entre grandes risotadas que su mujer no se iba a creer la historia. «Para que no piense que me he ido con alguna pelandusca, la voy a sacar ahora mismo de la cama, la subo al coche y me la traigo a dar una vuelta», decía entre carcajadas. El conductor de una grúa que arrastraba tras sí un renqueante cochecillo germanoriental, contaba muy ufano que a él y a su compañero se les ocurrió venirse a dar una vuelta cuando pasaban frente al paso de Bornholmer Strasse y vieron que la multitud salía en riada. «Nos hemos estado paseando por el otro lado, pero ahora nos tenemos que volver», se justificaba risueño el conductor. «El dueño de ese trasto debe estar desesperado buscándolo». De la misma forma que a la salida los «vopos» se habían limitado a observar estupefactos la estampida en dirección al Oeste, a la vuelta tampoco exigen demasiadas formalidades.

Algunos jóvenes se acercaban hasta los aduaneros occidentales y piden que les estampen un sello «para tener un recuerdo». Otros enfilan, en unos casos con paso firme y en otros tambaleante, hacia sus casas o trabajos. Desde primeras horas de la mañana varios miles de personas permanecen concentradas en el lado occidental del «Checkpoint Charlie» para dar la bienvenida a los que continúan llegando. La gente ha formado un pasillo y en cuanto aparece un coche de la RDA prorrumpe en aplausos. No importa si son emigrantes o jerifaltes del régimen comunista en visita de trabajo. Hay jóvenes con ramos que entregan una flor a cada uno de los que sale y grupos con botellas de espumoso que riegan parabrisas. Probablemente mañana, la ciudad se despierte con resaca y empiece a preguntarse cómo solucionar los ingentes problemas que plantea el flujo de emigrantes, pero por ahora vive, como la RDA, en plena «borrachera de libertad».

08 mayo 2018

Tradición o dinero

La autocracia en la que ha vivido permanentemente el rugby, aceptada de buen grado por todo el mundo hasta el día de hoy, ha generado una peculiaridad en el gobierno de este juego que hoy está en plena revisión: la conservación del estatus de amateurismo de sus actores. Este amateurismo es sólo de palabra cuando se le contrasta con la dura realidad. El reglamento del juego dice, a continuación de los objetivos del mismo: «El rugby es un juego amateur. Nadie está autorizado a solicitar o recibir pago u otra recompensa material por tomar parte en el mismo». Pero este párrafo, aunque mantenga su vigencia teórica, fue escrito hace muchas décadas, cuando el mundo no presentaba tantas tentaciones como hoy para los deportistas de élite, cuando las empresas comerciales no veían como un excelente escaparate para vender sus productos a los famosos del deporte, cuando la televisión no existía. Hoy, para mantener en alto esa bandera casi «naif» del amateurismo, los directivos deben hacer uso de una ética más distendida.


En estos días Australia acaba de completar una gira de un mes por Canadá y Francia, mientras que Nueva Zelanda sigue adelante con la suya de 45 días en Gran Bretaña. ¿Qué deportista amateur puede dejar su actividad por tanto tiempo sin perjuicios? Muy pocos, y esos pocos de una forma muy especial. En un reportaje publicado recientemente en el periódico inglés The Guardian se leía: «La temporada local en Nueva Zelanda terminó hace quince días pero el jugador Gallagher se tomó un año de excedencia sin sueldo en su trabajo como policía en Wellington para afrontar las demandas del rugby internacional». «En Nueva Zelanda -agregaba el propio jugador- la temporada comienza cada año más pronto, y hay muchísima competitivad y presión que hacen que tengas que estar a tope todo el tiempo». Luego añadía, «me rompí el tobillo en 1985 jugando para el Wellington y perdí seis meses». Unos lujos que no están al alcance de un deportista amateur. Pero los directivos, que son quienes pregonan y sostienen el concepto de amateurismo dentro del juego, son también quienes crean cada vez más obligaciones a los jugadores. Aunque, en realidad, no son ellos sino la corriente cada vez más torrentosa por donde navega el deporte en nuestra sociedad de consumo, pero ellos la aceptan. No tiene sentido que un actor de un espectáculo que reúne a cincuenta o sesenta mil espectadores que pagan por presenciarlo sea recompensado con una cerveza y un apretón de manos.

Esa es la realidad, aunque no estemos dispuestos a verla. Los mejores jugadores de las potencias de este juego son tentados por las grandes empresas para ocupar un puesto en ellas, todo el mundo sabe que en Francia e Italia los grandes nombres reciben dinero o prebendas valiosas, aunque uno no sea tan ingenuo como para afirmar que es cierto (o que es mentira); uno solamente puede afirmar, como -los políticos, «ni sí ni no, sino todo lo contrario». Cuando uno se entera que cerca de la mitad de los jugadores de élite en Francia son funcionarios públicos, empleados de los ayuntamientos en los pueblos para cuyos equipos juegan y que el famoso Herrero, entrenador del último subcampeón de Francia, el Toulon, declaró en Madrid a quien quisiera oirle que en su equipo el sólo quiere «jugadores profesionales porque tiene que trabajar varias horas con ellos», comienza a no creer en ese amateurismo.

04 abril 2018

Cupón descuento Fnac

El Apple Watch puede detectar la diabetes con total precisión, contribuyendo así a salvar las vidas de gente en apuros o sencillamente a alertar a las personas de algún potencial problema de salud. Esta es una función importante del reloj de los Cupertino, su capacidad para detectar los casos de diabetes con una elevadísima precisión. Es un descubrimiento que va a suponer un avance importante en lo que respecta a la salud de sus usuarios y un nuevo argumento de peso para vender más unidades de este reloj inteligente. La firma que ha desarrollado esta aplicación con el mismo nombre que registra la actividad cardiaca y alerta sobre posibles picos, el hallazgo se ha llevado a cabo mediante un estudio que se ha realizado entre 14.000 usuarios equipados con el Apple Watch y la app detectando a 462 de ellos la presencia de diabetes, este artilugio tan interesante puede conseguirse con el cupón descuento Fnac; tiene una precisión del 90% de los aciertos, con lo que podría ser de gran valor para quien no sabe que tiene esta enfermedad o multitud de afectados que desconocen cuál es su situación.

Cardiogram alertaría al usuario de los primeros síntomas de la enfermedad y lo haría analizando los datos obtenidos por el sensor del reloj con una red neuronal, la cual procesaría la información y alertaría sobre un riesgo potencial inminente.


Lo mejor del asunto es que esta conclusión es sólo una muestra, la firma está avanzando mucho y seguirá trabajando para ofrecer alertas tempranas de otras muchas enfermedades, la otra ventaja de este importante hallazgo es que sería extensible al resto de relojes inteligentes del mercado que midieran la frecuencia cardiaca.

Freemium y cómo sobrevivir cargando todos tus dispositivos sin tener que tocar un hecho, es uno de los mejores recursos para utilizar cuando estás de viaje, puede suceder que te dejes el cargador en casa, si utilizas el clásico cargador con varias fuentes USB mediante el cual, con un solo enchufe puedes cargar tu móvil o tu tableta, empleando una batería portátil, pero puede que todo eso pero dejes en casa y ya en el hotel y conteniendo la respiración abras todos los compartimentos de la mochila y de pronto la pesadilla deje de serlo. Si dejas un powerbank cargado, junto con un par de cables para casos de emergencia puede salir de un apuro. El teléfono aunque cuente con un 20% de batería y te espere una larga jornada al día siguiente, tienes que enchufar el cable a la batería portátil si todavía tenía carga, seguro que se te cargará sin problemas.

Lo mejor del asunto es que esta batería portátil tiene tanta capacidad que te servirá para mantener todos los equipos cargados durante tu viaje. Esta Powerstation XXL, tiene dos inconvenientes principales, el primero es el económico porque vale casi 90 €, motivo para pensárselo varias veces y en segundo lugar su peso físico, casi 400 g se nota y más cuando se llevan en una mochila. Eso sí, la inversión merece la pena desde el primer momento en el que esta batería te salva de una apuro como el descrito, puede utilizarse además como hub de carga, pues cuenta con un sistema de gestión inteligente que hace que primero se carguen los equipos conectados para luego alimentar la batería.


Esta bestia de Mophie es una buena solución en todos los casos, como he dicho resulta un tanto pesados y tienes que llevarlo todo el día encima, para este caso es mejor recurrir a dos baterías portátiles y te sacarán de más de un apuro. Si quieres mantener los powerbanks cargados, pero al final no sabes cómo retener cada batería con su carga, es siempre mejor mantener otro en la cartuchera. Y por si esto fuera poco, es que no necesita enchufe en ningún caso, esto sería un cargador solar, la verdad es que sí funcionan aunque con algunas puntualizaciones, la idea en principio parece algo alocada pero no lo es, ya que gracias a él se puede prescindir, si se dan las circunstancias adecuadas de la red eléctrica para cargar por lo menos un móvil.

Microsoft Surface Laptop es un portátil muy interesante, ultra fino de 13,5 pulgadas, con procesador IntelCore i5, 8 Gb de memoria RAM y un disco sólido de 256 gigas como características principales. El Microsoft Surface Laptop destaca por su delgadez y su ligereza, lo primero que se ve es el tejido que recubre la zona circundante al teclado y al touchpad. No se sabe si es cuero o terciopelo, no es ninguno de ellos, es un tejido textil fabricado en Italia cuyo nombre es Alcántara y está formado por una tela hecha con fibras de poliéster que se han unido mediante resina de poliuretano, dándole un aspecto similar a la piel de melocotón. Es un tejido lavable y resistente a las manchas, resulta imposible su reemplazo por nuestros propios medios, tampoco vale la pena a corto y medio plazo. El resto del portátil está construido en aluminio, esto unido a su delgadez hace que sea un dispositivo que pese muy poco. El aluminio le aporta también una gran resistencia frente a arañazos y otros desperfectos.

Respecto a los conectores tiene un USB 3.0, un mini Displayport, un Jack 3.5mm y un conector SurfaceConnect. Bastantes pocos conectores y ausencia clamorosa de un conector USB Type-C, aunque ello también permite mantener a este portátil tan delgado. El teclado es retro iluminado en blanco y con teclas planas. El touchpad tiene tamaño suficiente para una utilización cómoda, es compatible con gestos y resulta muy agradable al tacto. Este portátil queda con Windows 10, tiene una instalación muy limpia, sin ningún tipo de bloatware añadido, algo que por el contrario resulta lógico si tenemos en cuenta que el sistema operativo viene de la misma mano de Microsoft. Tiene un funcionamiento muy influido y no se nota ningún tipo de ralentización, abriendo y cerrando aplicaciones rápidamente, a pesar de que no es un equipo ideal para gaming, pues no tiene la potencia necesaria para mover juegos que requieran esas características.


Tal vez su rendimiento gráfico nos era el más idóneo para juegos que hacen gala de gráficos complejos y avanzados. Por el contrario nos encontramos que el rendimiento de su disco sólido es muy bueno, siendo uno de los motivos de su agilidad en el funcionamiento, así como de su rapidez en el inicio y el apagado. La calidad del audio es francamente buena, superior a otros equipos del mismo rango de precios. El volumen es bueno debido a que los hasta 12 se encuentran bajo el tejido del teclado. Su autonomía que es de unas ocho horas, teniendo una carga de tres horas de duración, es un equilibrio realmente bueno tratándose de un equipo ultra fino.

En conclusión el Microsoft Surface Laptop es ideal para quien busque un portátil ultra fino con diseño Premium y un buen rendimiento, con una buena autonomía, siendo su única desventaja la escasez de puertos. Un portátil con la calidad a la que acostumbra Microsoft, resulta difícil no fomentarlo a todo aquel que busque un producto de características similares.

Para darte más facilidades Fnac te propone varios tipos de pago para que puedas escoger aquel que más te convenga podrás hacerlo con tarjeta de crédito ya sea Visa, Mastercard, American Express y la tarjeta Visa Fnac, podrás hacerlo también contra reembolso, mediante transferencia bancaria, con los cheques regalo, con los cupones de descuento Fnac y por supuesto puedes financiar tus compras si dispones de la tarjeta Visa Fnac.

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28 marzo 2018

Créditos online urgentes

Los bancos decidirán prestarle dinero en función de lo que muestra su informe de crédito. Es importante que te encuentres como un prestatario responsable y confiable. Si desea disfrutar de bajas tasas de interés, use estos cuatro consejos para mejorar su informe de crédito; lo mismo que los créditos online urgentes que el primero de ellos no cobran intereses, siempre y cuando no superen los 300€.

Verifique sus deudas
Cuando obtenga una copia de su informe de crédito, hágalo con cuidado para determinar si todas las deudas mencionadas en él son suyas. Si no reconoce una deuda, desafíela. Póngase en contacto con la agencia de referencia de crédito o el prestamista ya que puede ser víctima de fraude de identidad y crédito.

Borre sus deudas a tiempo
Verifique sus deudas existentes, especialmente las de su tarjeta de crédito. Asegúrese de pagar todas sus deudas a tiempo. Si el límite de su tarjeta de crédito es de €2,000 y ha usado solo la mitad del monto, elimine ese monto ya que los prestamistas tomarán en cuenta todo el límite de crédito y no lo que usted haya usado.

Solicite crédito solo si sabe que va a aceptar
Cada vez que solicita un crédito, la búsqueda realizada por el prestamista aparece en su archivo. Esto puede posponer a otros prestamistas. Si está interesado en solicitar un crédito, asegúrese de que tenga una alta posibilidad de aceptación. Haga que el prestamista ejecute una búsqueda de cotización en lugar de una búsqueda de crédito completa, ya que no se reflejará en su informe de crédito.

Registrarse en el censo electoral
Si no está registrado en el censo electoral en su dirección actual, los prestamistas pueden rechazar su crédito. El rechazo o denegación de crédito es una imperfección que reduce su puntaje crediticio.

Mejorar su informe de crédito lo convertirá en un prestatario más atractivo. Sin embargo, puede haber ocasiones en que desee acceder a préstamos rápidos a corto plazo que los prestamistas convencionales no ofrecen. Bajo tales circunstancias, puede consultar el sitio web allthelenders, el primer sitio web de comparación de precios del Reino Unido para préstamos a corto plazo y de día de pago.

Los prestamistas ofrecen diferentes formas de ingresar dinero prestado prestatario, de este transferencias bancarias hasta pagos en efectivo, lo mismo ocurre en cuanto a la devolución de un crédito rápido. Existen diferentes métodos para poder devolver tu préstamo a tiempo, no obstante las formas de pago varían en función del tipo de crédito que se ha contratado. La manera de devolver el dinero prestado depende del importe que se ha solicitado, del plazo estipulado y del tipo de entidad financiera. Los métodos de reembolso más populares son, uno realizar la transferencia bancaria por medio de Internet, devolviendo el capital prestado tras una transferencia bancaria a la cuenta del prestamista, es ese el método habitual para la devolución de créditos online urgentes, se trata de una forma sencilla y rápida, ya que se puede realizar en línea, aunque no siempre es instantánea.

Hay que tener especial cuidado con el número de cuenta para devoluciones, como muchas veces el pago se realiza a una cuenta bancaria diferente a la que recibiste el préstamo. Muchos prestamistas afectan también las devoluciones realizadas a través de tarjeta. Puedes pagar tu préstamo con una tarjeta bancaria de cualquier banco sin coste extra por su parte. Lo único que queda por informar a su entidad prestamista que vas a pagar su deuda con la tarjeta, ya que al introducir los datos de la misma y en importe, la entidad pueda identificar así el pago.

Si bien es cierto que el pago en efectivo es el método más común, viene siendo últimamente es menos utilizado, ya que se necesita tiempo para ir a la oficina de la sucursal bancaria y realizar la devolución. Eso sí, se trata de una opción instantánea, se utiliza a menudo para cancelar pagos atrasados o cuotas impagadas evitando así la penalización diaria. Realizando el ingreso en efectivo, es preciso identificarse para que la entidad prestamista sepa de quien procede el pago exactamente. Respecto a los préstamos personales y las hipotecas y créditos de mayor cuantía, el método habitual es la domiciliación bancaria. Este método consiste en cobrar automáticamente de tú cuenta en la fecha indicada la cantidad acordada, sin que tú tengas que realizar ninguna operación. Se utiliza en los créditos que si devuelven en cuotas periódicas durante un plazo pactado.


Trustly es la forma más segura y rápida de realizar el pago de tu préstamo. Si trabajan con tu banco y el prestamista así lo acepta, será accesible desde tu área personal para realizar el pago en sólo unos minutos, sin tener que rellenar los datos de beneficiario, importe, cuenta y demás. Seleccionas tu banco e inicia sesión con tus códigos de acceso, escoges la cuenta desde la cual quieres pagar y después sólo queda verificar el pago. En todos estos casos es muy importante que en el momento de realizar la devolución se indique el concepto del ingreso o podrá salir imposible localizar el origen de la transferencia y cerrar la operación.

No olvides que dejar de pagar un crédito contratado siempre tiene consecuencias negativas, y podría significar un incremento en su coste y en casos extremos hasta la pérdida de tus bienes. Si no devuelves en crédito en la fecha de vencimiento acordada, sin realizar los pagos correspondientes a la prolongación del crédito antes de la fecha de vencimiento, se te aplicarán intereses de demora y registrarán tus datos en el fichero de ASNEF.

Trustly es un método de pago que permite hacer pagos a través de Internet directos de tu banco, sin tener que salir de tu casa. Trustly fue creado en Suecia en el año 2008, convirtiéndose en el sistema de pago favorito para los consumidores de 30 países europeos. En el año 2012 llegó a España para convertirse en una alternativa de cobro online y pago, con la posibilidad de hacer transacciones bancarias directas online con prácticamente el 100%  del sector bancario.

Y es que huiría no sólo las tiendas online, sino también otras entidades prestamistas, sobre todo las que ofrecen créditos rápidos proporciona la posibilidad de devolver el dinero mediante este sistema. No es necesario registrarse ni instalar ningún software para utilizar este servicio, lo único que se necesita es tener una cuenta bancaria desde la que se pueda realizar las transacciones, este sistema ofrece además sus servicios de manera gratuita. El proceso y recepción de pago se simplifica incrementando así la seguridad. Nunca tendrás que compartir información confidencial de tarjetas de crédito o realizar ingresos de dinero en otras cuentas.

Lo único que te hará falta es autorizar la transacción, ingresando a tu banco con tu contraseña y siguiendo los pasos de tu banca online sin abandonar nunca el proceso de compra. El proceso de pago se realiza igualmente con el mismo nivel de seguridad de tu propio banco, utilizando en cada transacción los códigos de uso únicos que han sido generados por el mismo. Lo primero es iniciar el pago con tus credenciales bancarias colaron habituales, lo segundo es seleccionar la cuenta de estela que deseas pagar y por último confirmar el pavo con tus credenciales bancarias online que te haya dado tu banco, esos son los tres pasos sencillos para pagar con Trustly; así de simple su funcionamiento, seleccionas tu banco e inicia sesión con tus códigos de acceso a través de una conexión segura y cifrada, escoges la cuenta de estela que deseas pagar, confirmar y verificar pago.


Trustly ofrece la máxima seguridad en el pago, sólo necesitas disponer del código de un solo uso generado por tu banco, la información nunca se descifra y no se almacena ni se comparte nunca con terceros. No es necesario registrarse por rellenar formularios interminables, sólo tienes que seguir los tres pasos habituales de tu banca online. Es mucho más rápido que a través de transferencia bancaria, aunque depende del banco en el que se encuentre tu cuenta, las operaciones se pueden efectuar al instante o demorarse un día. También se pueden retirar o pagar importes altos de dinero, puedes utilizar el dinero que tienes disponible en tu cuenta, no existe restricción del límite de crédito, al contrario de lo que sucede con las tarjetas, sino la cantidad mínima para retirar a través de este medio es de 20€.

Trustly tiene como finalidad reducir las barreras propias del comercio electrónico, ofreciendo un método de pago bajo la máxima seguridad para ambas partes que están involucrados, o sea para comercios y bancos y para usuarios. Con la máxima facilidad de uso, es una alternativa de pago muy interesante, ya sea en las compras, como en los créditos en línea o devoluciones.

22 marzo 2018

Domingo Valderrama, el torero enano

Por estas tierras es legendaria -así lo dicen ciudadanos de a pie y corroboran miembros del Gobierno que padecemos- la bravura bronca de un ministro recaudador apodado «el enano de Tafalla». Desde ayer este bronco e ilustre político ha pasado a segundo plano. En cuestión de hombres bajitos, aquí en Pamplona ya sólo tiene predicamento Domingo Valderrama. La bravura de este pequeño torero sevillano ha eclipsado el genio marrajo del «enano de Tafalla». Ojalá encontráramos, en política, alguien capaz de eclipsar al navarro de Tafalla con la misma contundencia que lo hizo ayer, dicho sea con todos los respetos y sin ánimo de ofender, el «enano de Sevilla».


Aquí ya sólo hay un enano con estatura de gigante: Domingo Valderrama; con dos pelotas. Respeto y mitología ganada a pulso, qué conste. Impresionante el trapío, la romana y la acometividad en varas del primer miura. E imponente la cabeza. ¿Quién dijo que no pueden embestir toros con más de 600 kilos? Los del Marqués de Domecq de anteayer y los miuras de ayer niegan tal aserto. Otro día hablaremos de ello. Hay efectos psicológicos con esto del trapío, el volumen y los cuernos. Y si no que se lo pregunten a José Antonio Campuzano y su cuadrilla. Los subalternos, siguiendo el mal ejemplo de su matador, anduvieron medrosos y fugitivos. Nadie se paró a pensar que, por encima de la imponente apariencia, allí había un toro de bandera. ¿Complicado? Puede. Las complicaciones justas del toro de casta. Más problemas, y menos cornamenta, tenía el cuarto. Y causó la misma sensación de desasosiego a Campuzano y su cuadrilla que el agalgado y cornalón primero. No se arredró Valderrama, si bien es verdad que el segundo miura no era el miura de antes. 

Y aunque tenía ideas, tenía cuerna más exigua. Podría decirse que era un toro de cabeza pobre por fuera pero bien amueblada por dentro. Y Valderrama lanceaba a la verónica como si se tratase de un juampedro. Valderrama tenía una idea muy precisa de cómo someter al corpulento bicho. Y lo hizo a base de echarle la muleta «alante» y ligar con decisión los redondos. Cuando intentó el natural, el toro ya no tenía un pase. Le atizó un bajonazo miserable y de efectos fulminantes. Nadie reparó en ello y, si reparó, se lo cayó. Le dieron la oreja y no seré yo quien la proteste. Nada más salir el quinto de chiqueros, el arrojado Valderrama se fue por él. Verlo dar lances a aquel cargamento de cuernos que coronaban un cuerpo de 600 kilos producía una penosa sensación de heroicidad indefensa. Manso, coceante e imposible el miura. Y Valderrama, lidiador. Largó otro bajonazo asesino, pero qué va a hacer Domingo Valderrama con esos centímetros de estatura que la naturaleza le ha dado. No es que Valderrama apunte a los bajos. Es que no llega a los altos. Con todo, hizo la suerte a ley y temerariamente.

Se acostaba por el pitón derecho el tercer toro y, de tanto acostarse, acabó dormido bajo el caballo. Y luego, amuermado y triste, se dedicó a estudiar taimadamente a Higares y a tirarle cornadas que, afortunadamente, no llegaban a destino. Salvado más que decorosamente el trance del capote con lances a la verónica, acabó también con decoro la lidia del incierto bicho. Pánico otra vez en las banderillas del sexto. Y cambio de tercio, más por impotencia de los subalternos que por necesidades de la lidia. Mal lote le tocó a Higares. Y resolvió la papeleta sin complicarse la vida en exceso, con sabiduría y profesionalidad. Mención especial, y emocionada, al quite que El Tiri, de la cuadrilla de Higares, hizo a Michel Lagravere cuando salía perseguido de un emocionante par de banderillas. Un quite oportuno y preciso.

14 marzo 2018

Juan Marsé y la puta distinguida

Está en pie, con media mano izquierda en el bolsillo de su pantalón vaquero y una impaciencia de pájaro en la derecha, como de no saber dónde posarse. Aunque el pelo blanco se empeña en ofrecerle ya un aire de seriedad pacífica, en los ojos sigue manteniendo el mismo centelleo de juventud que a los veinte años y es muy normal que le aparezca la picardía tenue, astuta, de una sonrisa en los labios. Hay algunas sonrisas que brotan como travesuras en medio de las conversaciones, sobre todo cuando su dueño es de pocas palabras y utiliza el silencio para dar en el clavo. El silencio de Juan Marsé suele ir hacia su blanco con la seguridad de una flecha bien lanzada, cruza el aire y busca la fruta sin poner en peligro la cabeza de sus amigos. 


Le gusta escuchar, está escuchando, siempre está escuchando. Su silencio esconde también un cuaderno de notas y una ausencia natural de pedantería, sin falsas modestias, que le permite estar abierto a todas horas, en cualquier sitio, ante cualquier tipo de gente. El cuenta que aprendió a escuchar en el sótano que Jaime Gil de Biedma tenía en el número 518 de la calle Muntaner, allá por 1960, antes de marcharse a París, cuando Seix Barral preparaba la edición de su primera novela. Se recuerda en muchas madrugadas de aquel sótano, envuelto en las conversaciones espectaculares de Gabriel Ferrater, de Carlos Barral, de Jaime Gil de Biedma, escuchando, siempre escuchando, mientras todos empuñaban el vaso de ginebra a la altura del corazón y se inventaban sobre la marcha la poca sabiduría que les faltaba por poseer. Pero basta con verlo caminar y saludar a alguien, un amigo de verdad o un recién llegado, para que nos demos cuenta de que Juan Marsé aprendió a escuchar antes, de un modo más real y nutritivo, tal vez en la mesa del taller de relojería donde trabajó, tal vez en las calles de su barrio. Juan Marsé se pone a escuchar de la misma manera que lo hacen las ciudades, con un oído baqueteado y múltiple, a ras de tierra, oído de muchacho pudoroso y de gamberro, de pistolero y de comisario de policía, de vencedor y de superviviente. 

Y, como las ciudades, ve venir a una multitud de posibles protagonistas que bajan todas las mañanas de sus casas, gente dispuesta a guardar sus secretos y a convivir con la historia de sus propios sentimientos, gente arrastrada por el torbellino de los sueños y la necesidad. El novelista pone entonces el dedo en el gatillo, hace funcionar su arma con la tranquilidad minuciosa de un artesano y deja que los disparos retumben por las galerías de la memoria. «Los sueños juveniles se corrompen en boca de los adultos», escribe en su última novela; El embrujo de Shanghai. 

Existen mil razones humanas y literarias para admirar a Juan Marsé, pero yo me quedo en esta ocasión con dos: aunque conoce el vacío de los sueños, sabe mostrarse considerado con los soñadores; aunque conoce los límites del realismo, en ningún momento quiere negar la realidad. Marsé tiene conciencia de que la vida se mueve con sus propias leyes, de que en cualquier momento el destino suele descubrir la soledad de Ios abandonados; cuando los sueños forman parte de una época en la que fuimos capaces de imaginamos el consuelo lejano de la felicidad, el desencanto no puede ser cruel, no tiene efectos retroactivos.

Marsé sigue mostrándose considerado con los soñadores, sobre todo cuando sus protagonistas están en edad de merecerse un primer deslumbramiento. Los niños aprenden a imaginar sin alejarse, pegados a la historia dé sus familias y de su ciudad, aventurándose en el juego de una mitología cercana. Un reaparecido, alguien que vuelve después de algunos años de silencio, basta para poner en marcha el mecanismo de la fascinación. 

No importa que más tarde los héroes se degraden, que se muestren vulnerables a la luz del día; por un momento sirvieron para animar ese rescoldo de sentimientos y esperanzas que cualquier ser humano necesita en la humilde rutina de su supervivencia. La sonrisa de Juan Marsé, que aparece como una travesura en medio de las conversaciones, tiene un doble significado: conoce el castillo de naipes, la fragilidad de lo que le están contando, pero comprende el deseo legítimo de contar y de soñar. De ahí que se ponga a escribir como quien regresa a una ciudad después de mucho tiempo, con ganas de reconocerse, con voluntad de recuperar ese momento en el que los sueños tuvieron sentido, más allá de los hechos posteriores, más allá de la boca de los adultos. 

A propósito de El embrujo de Shanghai, Juan Marsé ha declarado que es un realista sin posible remedio, un realista metido en sueños. Dejando a un lado la calidad incuestionable de sus obras, la novela española contemporánea tiene mucho que agradecerle por la coherencia de su evolución y la silenciosa dificultad de sus elecciones. En un momento donde las recetas del realismo social no podían esconder ya las cicatrices de un esquematismo poco creativo, era fácil abandonarse en los experimentos estéticos, en la retórica culturalista, en la novela de moda y actualidad literaria. Marsé cogió el toro por los cuernos y buscó las soluciones dentro del propio realismo, preocupado sólo por el impulso de contar y seducir. Nunca procuró inventar palabras, retorcer el lenguaje, pelearse con los signos de puntuación, confundir la calidad con la pedantería o el aburrimiento. Supo, a fuerza de escuchar, que la apuesta de la literatura está precisamente en la oportunidad de convencer a quien escucha, a quien lee, a quien necesita creerse que Shanghai es más que una palabra, más que una ciudad, porque ha llegado un extranjero para cumplir una misión y el futuro depende del acierto de sus decisiones. 

Juan Marsé es dueño de una ciudad y de una literatura, encuentra en el tejido social de su memoria, en las tabernas y las pensiones, por detrás de las ventanas.y por debajo de la sábanas, lo que difícilmente suele encontrarse en los discursos oficiales de los políticos: la manera de ser de unas gentes, las razones de un pueblo, la verdad sumergida de unas costumbres y unas esperanzas, abandonadas casi siempre a su propio proceso de destrucción, como una flor cortada en un vaso de agua. Juan Marsé, con su chaqueta de pana y la mitad de su mano izquierda metida en el bolsillo del pantalón vaquero, pertenece a esa estirpe de novelistas que son capaces de devolvernos un olvidado amor por la vida. Respeto cívico para la gente que sueña, para la gente que ha dejado de soñar.
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