09 agosto 2012

Los genes son determinantes en el cáncer

Todavía es la anatomía patológica. Actualmente, cuando los médicos quieren saber la malignidad de un cáncer y especular cuál puede ser el futuro del enfermo que lo padece necesitan la ayuda del patólogo y del microscopio para que, gracias al aspecto macro y microscópico del tumor, uno con la ayuda del otro contribuyan a despejar buena parte de la duda. En el futuro ya no será así. Según se puso ayer de manifiesto en el Simposium Internacional sobre Oncogenes, que se celebra esta semana en la Fundación Areces de Madrid, el saber la actividad de los oncogenes tumorales significará asimismo conocer el comportamiento futuro del tumor y determinará buena parte de la actitud terapéutica a tomar. 

Además de la anatomía patológica, la oncología del mañana se basará en el conocimiento profundo de la biología molecular y la genética de cada tumor específico. De este conocimiento dependerá el pronóstico y el tratamiento de un tumor que no será el mismo si el cáncer tiene determinados genes activados que si, por el contrario, algunos oncogenes se encuentran silenciosos. La nueva oncología, como pusieron ayer de manifiesto los investigadores presentes en Madrid, se basará en conocer los mecanismos íntimos que a nivel molecular permiten desarrollarse a los tumores. 

El futuro depende de avanzar más aún en saber cómo las proteínas amplifican las señales, algo así como llegar a aprender el auténtico «lenguage» de las proteínas. De hecho, hoy ya se sabe que la presencia de ciertos oncogenes en un tumor específico está relacionada con una mayor resistencia al tratamiento quimico o radioterápico. Hace diez años que se descubrió el papel de los oncogenes en el desarrollo de los tumores cancerosos. Desde entonces se han descrito medio centenar más y se sabe que todos ellos participan en el control de los procesos de crecimiento y diferenciación celular. A medida que pase el tiempo, y se avance en el Proyecto Genoma, surgirán más y más oncogenes que harán más comprensible la génesis de la segunda causa de muerte en el mundo occidental. Existen dos tipos de oncogenes bien delimitados por los investigadores: los activadores y los supresores. 

La puesta en marcha de los primeros o la inhibición de los segundos puede significar el inicio de una proliferación celular incontrolada que acabe en un tumor maligno con metástasis. Según fuentes de la propia Fundación Areces, en España se producen 120.000 nuevos tumores anualmente y fallecen de cáncer 70.000 personas cada año. De ellas, la mayoría lo hace a causas de tumores de pulmón, mama, colon, estómago y útero.

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