27 abril 2013

Los templarios en Cala

Una de las lecciones del curso que sobre la orden de los templarios se está celebrando en la Universidad de Verano de la Complutense en El Escorial versa sobre la introducción, expansión y extinción de los templarios enla Corona de Castilla. En los 160 años que los templarios vivieron en la Corona castellana, desde 1146 hasta 1307 en que el Papa ordenó el apresamiento de sus personas y el secuestro de sus bienes, llegaron a erigir unas 32 encomiendas, cuatro de ellas en el reino de Castilla y los restantes en Galicia, León y Extremadura.

Durante esos 160 años los templarios van a participar en todas las batallas de la Reconquista; en las Navas de Tolosa estarán en primera línea los caballeros templarios con su maestre Gómez Ramírez, que morirá a los pocos días de la batalla. El núcleo principal de las posesiones templarias se encontraba en la actual provincia de Badajoz donde sus posesiones se extendían a través de unos 3.000 kilómetros cuadrados, constituyendo una auténtico campo o comarca templaria semejante al llamado Campo de Calatrava.

Pero lo que más hay que destacar es el respeto y la humanidad con que el Rey y la Iglesia castellana trataron a los templarios en su trágica hora final; mientras en Francia eran torturados, condenados y quemados vivos en la hoguera, en Castilla sólo tardíamente tres años más tarde eran simbólicamente apresados un instante para ser dejados en libertad en ese momento sólo bajo una palabra de estar a disposición de los obispos. Juzgados, fueron todos declarados inocentes de todas las acusaciones y nunca sus personas sufrieron la más mínima violencia. Disuelto el Temple las órdenes militares de la Corona, especialmente Calatrava y Alcántara, abrieron sus puertas a los extemplarios.


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