03 mayo 2013

Tan real como la vida misma

Ya es hora de que sepamos la verdad. Durante décadas, el cine y la televisión nos habían engañado. Nos dijeron que el americano medio (y por extensión el occidental) era valiente como Gary Cooper, honesto como James Stewart o resuelto como Gary Grant.

Desengáñense. Ahora sabemos que la realidad es muy distinta. Ahora sabemos que el ciudadano medio es, más bien, como Homer Simpson. Ustedes creen que los conocidos personajes de la serie de dibujos animados son producto de la mente enfermiza de su creador, Matt Groening, pero lo cierto es que están sacados directamente de la vida diaria.

Si Burt no les recuerda a algún niño que conozcan, si nunca identificaron a su jefe con el señor Burns o a algún compañero de trabajo como Smithers, si ni siquiera tienen la sensación de que Skiner es clavadito a aquel profesor de sociales que sufrieron de pequeños, entonces es que, quizás, ven demasiado la televisión y deberían mirar más hacia la calle.

Ya sé que parece increíble que el documental que más fielmente retrata a la fauna urbana contemporánea sea, curiosamente, una serie de animación con monigotes parlantes. Imagino que años de decadencia de cultura audiovisual sólo podían deparar algo así.

En todo caso, como ya les supongo habituales de la versión televisiva de los Simpsons, no creo que tenga que contarles mucho para que acepten continuar su dosis de educativa introducción al mundo real ahora también desde los tebeos de tan emblemática familia modelo.

Ediciones B lleva tiempo lanzando al mercado, dentro de su conocida colección Olé, cómics protagonizados por Marge, Burt y el resto de la banda de los Simpsons. No son adaptaciones de los episodios de la tele. Son historias creadas expresamente para las viñetas. Hay incluso toda una línea de argumentos propios que sólo se han desarrollado en sus páginas.

Conozca la secreta identidad de Homer como El Hombre Radiactivo, o vea como Burtman vigila de noche la ciudad. Engánchese al nonsense ultraviolento de Rasca y Pica. Todo ello y mucho más sólo en los cómics de los Simpsons.

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