10 junio 2013

Mis motos favoritas

La primavera comienza en Suzuka, en Japón, el próximo 25 de marzo, primera prueba puntauble para el campeonato del Mundo 1990. Poco a poco la fecha se acerca, motivo por el cual la «fiebre» de entrenar deja sin fechas libres a Jerez, Jarama y Calafat, pese a las adversas condiciones climatológicas. Así, mientras Joan Garriga comenzaba a hacer kilómetros sobre la Yamaha que pilotara Freddie Spencer en el mundial, bajo la lluvia de Cádiz, «Aspar» continuaba su plan de preparación con las JJ Cobas 125 y 250. Todo el equipo JJ Cobas se desplazó el martes a Calafat. Las dos TB 5 con las que Crivillé consiguió el Campeonato del Mundo de 125 centímetros cúbicos están evolucionando en manos de Jorge Martínez «Aspar». La TB 6, es decir, la JJ Cobas 125 de 1990, de la cual se realizarán treinta unidades, será la heredera directa de la TB 5. Entre las primeras mejoras que ya ha recibido la moto se encuentran un colín mucho más redondeado y un constante estudio de la válvula de escape electrónica.

«Aspar» y el ingeniero Antonio Cobas cambian constantemente impresiones sobre el funcionamiento de la 125, comparándola con la JJ Cobas PV-52, la 250. La 125 apenas ocasiona problemas. Sin lugar a dudas, partirá como una de las motos favoritas al título en 1990, después de la exhibición que realizó en manos de Crivillé en 1989. El trabajo con esta moto se centró en la suspensión delantera, una nueva horquilla invertida White Power. Un técnico de la firma viajó desde Amsterdam al circuito de Tarragona para colaborar con Antonio Cobas. 

Las palabras del técnico son elocuentes en lo que se refiere al ingeniero español: «Con Cobas nunca hay problemas. El año pasado estábamos desconcertados. Siempre le llamábamos y la respuesta era siempre la misma, que no había problemas. No es normal, pero es que Cobas lo sabe todo de suspensiones y chásis». . Sobre la PV-52 habrá que trabajar mucho más. El motor, evolucionado por Eduardo Giró, partiendo del Rotax 250, gripó por la tarde. Un problema. en el cigüeñal acabó por «clavar» dos propulsores. Con esta moto «Aspar» marcó un 1.34.10, tres segundos y pico por encima del 1.30.47 conseguido por Joan Garriga en el Superprestigio Solo-Moto. Con la 125 el piloto de Alcira ya marcó en pruebas anteriores tiempos semejantes a los de Crivillé. Por otra parte, a «Aspar» se le está realizando un seguimiento físico similar al que Sito Pons mantiene desde hace dos años.

La actividad del piloto es controlada en todo momento. Se anota cuanto tiempo está encima de cada moto, a qué horas, cuánto descansa. Además, en cada pausa larga se le toman dos muestras de sangre, una de el brazo -sangre venosa- y otra de la oreja -sangre arterial, con el objeto de analizar el componente de glucosa y lactatos que presenta el piloto. Los análisis marcarán una dieta específica. Durante todo el día, además, entrena con un extraño aparatito -valorado en un millón de pesetas- cogido a la espalda. «El kilo», como llaman a esa extraña caja negra, toma todos los datos del corazón de Jorge. De esa información se extraen electrocardiogramas, que permiten deducir cómo trabaja el piloto según el número de pulsaciones que presenta. Un estudio semejante determinó que Sito Pons, con 68 pulsaciones por minuto en relax, pilota mejor entre 140 y 170 latidos. En esa frecuencia, Pons dispone de sus mejores reflejos. La preparación física se encarga de mantenerle en ese régimen el mayor tiempo posible.

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