23 junio 2013

Todos somos Buda

La semana pasada, don Alberto Ruiz-Gallardón dijo algo así como que España es Buda. Creo que el señor Ruiz-Gallardón se refería a que hemos vivido duranle unos años secuestrados por el espejismo del lujo y la prosperidad, engañados por el blablablá victorioso, ostentoso, insensato y paternalista de don Felipe y los suyos, hasta que hemos descubierto de golpe la desgracia y la miseria. 

O sea, como el príncipe Siddharta, Keanu Reeves en el Pequeño Buda de Bertolucci. Sin duda, el señor Ruiz-Gallardón ha visto la peli, ha alcanzado la iluminación y se ha descolgado con eso de que los españoles, hoy, somos Buda.

Habrá que reconocer, sin que sirva de precedente, que el señor Ruiz-Gallardón no ha dicho ninguna tontería. Y eso que mi amiga la Susi y yo también hemos visto Pequeño Buda y nos pareció un pestiño. De hecho, uno de los problemas fundamentales de la película es precisamente Keanu Reeves y su glamuroso luk. Al principio, cuando sale con esa melena ondulada y oleaginosa, y lleno de sedas y chatarreria, la Susi me dijo: es clavado a Arantxa del Sol en plan Musa del Carnaval, carroza incluida. Luego, cuando el bueno de Keanu-Siddharta se corta el pelo, padece el paso de los años y se peina con un moño alto, la Susi dio un respingo: darlin, ahora es igualito a do a Mar a Corral, directora del Sofid . Comprender n que ver todo el rato a do a Mar a Corral haciendo de Buda es como para desiluminar al más pintado. Y encima, advierte la Susi, sale mucho hindú en taparrabos, pero ninguno que merezca la pena. A pesar de todo, la Susi y yo soportamos enterito el bodrio de don Bernardo con nepalesa conformidad.

Pues bien, tal y como ha apuntado ahora el señor Ruiz-Gallardón, España hace ahora lo mismo con las miserias, los atropellos, los agujeros, la reforma laboral, el d ficit, las cifras del paro, los indultos solicitados por el señor Asunción por orden del señor González, o el milagroso patrimonio del señor Roldán: descubrirlo de repente, sí, y entrar en chock, pero soportarlo luego sin apenas pestañear, aguantarlo con la apacible resignación de Buda. Los españoles, hoy, encaramos los desastres con la sangregorda de doña María Corral; perdón, de Keanu Reeves en Pequeño Buda.

Sospecho que el señor Ruiz-Gallardón, cuando dijo lo que dijo, no pretendía ir tan lejos, pero dio completamente en el clavo.

Cómo ser , que hasta la Susi se ha contagiado. No sólo por aguantar hasta el fin el tostón de Bertolucci, sino por la pachanga con la que ha reaccionado ante el chasco que se llevó en ARCO, que ella fue, toda dispuesta, «a comprar pintura», y allí no había, dice, nada de Revlon ni de Elizabeth Arden; en qué estaría ella pensando. En lo de siempre, claro. Pero, la verdad: sin nervio, sin empuje, sin coraje, sin fuego. Como todos. Como lirios, como rosas, como lindas mariposas. Como Buda.

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