10 julio 2013

Recién salido del pueblo

Tiene cara de haber salido de su pueblo (y salió, de San Justo de la Vega, León) para ser cura (y casi fue salesiano), tiene cara de haber sido el Primero de la escuela, de ser una hormiguita, de andar, José Cavero, (a) Manostijeras, zas, zas, recortando desde siempre, la actualidad, como quien juega a soldaditos de papel. Lo suyo son los resúmenes de Prensa, le gustaban a Adolfo Suárez, a Luis Solana, al parecer, no. A Martín Ferrand, sí, sin duda. 

Ha sido cosas en el escalafón, pero lo suyo son los recortables. Ha trabajado en la radio, y sabe de su inmediatez, ha trabajado en la tele, y sabe de su poder, pero todas las mañanas, al alba, antes de que estén puestas las calles, antes de que los kioscos abran, ya ha mutilado toda la prensa, zas, zas, y en un plisplas se ha hecho un resumen, que lo vocea, luego, por la radio, por Antena 3, que le da cobijo, y se lo lleva a la Delegación de La Vanguardia, en Madrid, para, a media mañana, con la actualidad despanzurrada, Cavero (a) Manostijeras, montarse su crónica política, que enviará, por el Puente Aéreo del Fax, a los dominios del Conde de Godó. 

De cuando era monago, allá en su pueblo leonés, le ha quedado el gusto por los restos de obleas (que qué bien sabían, hay que haber sido monago, digo), de que no hay que tirar nada, de que todo vale; lo que la tijera, zas, zas, siluetea, y los descartes, que agonizan a sus pies. Y con esos retales, este sastrecillo valiente se acaba de hacer un libro, el cuarto, creo, con un tema de hoy (Temas de Hoy, además, es la editorial encargarte); El PSOE contra la Prensa: Que el PSOE está contra la prensa, piensa; será porque, aventuro leyendo su currículum, que lo he traído en recorte, siempre está el poder contra la prensa. Y que lo diga Cavero, (a) Manostijeras, que dejó los salesianos para entrar en Arriba («bueno, siempre estuve en internacional, y recuerdo aquella etapa con una gran nebulosa...»). 

Que le hacía los resúmenes de prensa a Suárez/UCD («bueno, me limitaba a recortar, allá en la Moncloa, de madrugada, los artículos de Prensa que hablaban del Presidente y de su Gobierno, era lo único que le interesaba a Suárez»), que le llevaba confidenciales al ministro Pacordóñez/UCD (hay otro posterior), que le sirvió en Justicia («bueno, cuando el caso Arregui, aquel etarra muerto en un interrogatorio, el ministro Rosón nos retiró visiblemente el saludo al equipo de Justicia»). 

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