27 septiembre 2013

El libro sobre la vida de Martin Luther KIng levanta ampollas

El reverendo Ralph Abernathy asegura que quiso a Martín Luther King «más que a un hermano», pero que puede estar haciéndole mucho daño. En un país donde a las personas públicas difícilmente se les perdona la infidelidad conyugal, Aberhathy está agitando la reputación del gran líder negro al declarar en su autobiografía que King se acostó con dos mujeres y golpeó a una tercera la noche del 3 de abril de 1968, la última de su vida. No es ésta la primera vez que se escribe sobre la infidelidad matrimonial de King. Uno de sus biógrafos, David Barroy, publicó en 1986 que el líder negro entendía su infidelidad como «una manera de desprenderse de la tensión que soportaba».

Antes, en los años, 30, el FBI investigó la vida privada de King, cuya lucha no violenta empezaba resultarle cada vez más incómoda, y reveló sus apetencias sexuales con la esperanza de dañar su imagen. «Eran siempre sus enemigos quienes le atacaban, por eso nadie hacía caso de las críticas», dice a este diario el historiador negro Jim Lewis, del Barruch College de Nueva York. Esta es la primera vez que una persona tan cercana a King, manifiesta en público ese aspecto de su vida. Abernathy no sólo era el «numero dos» de la lucha contra la discriminación racial. Era también el mejor amigo de King. Juntos confeccionaban estrategias, desafiaban la ley y acababan compartiendo las celdas. El libro ha enfurecido a la comunidad negra, porque la «gente quiere dioses, y el de los negros es Dr. King. Muchos no pueden entender que King era un ser humano y su vida tenía, como la de todos los demás, errores fundamentales», explica Lewis. Abernathy justifica el texto que detalla la última noche de King diciendo que ha querido ser honesto, y «que no hay nada que haya omitido por cobardía ni nada que haya dicho con maldad». 

Unos treinta intelectuales y políticos ha firmado un manifiesto denuciando duramente la autobiografía del colaborador de King. «Este libro supone un nuevo intento de menospreciar la vida y el trabajo del único genio espiritual queEstados Unidos ha producido», aseguran los líderes negros. Aunque Abernathy aclara que ha escrito su autobiografía «para describir cómo era la lucha del movimiento por los derechos civiles», otros opinan que Abernathy tiene otras razones algo más turbias: celos. Al reverendo se le reconoce sólamente como «el otro lado» de King. Algunos, incluso, han llegado a culpar a Abernathy de no haber sabido sustituir al histórico líder tras su trágica muerte.

Sin embargo, muchos intelectuales otorgan una gran importancia al papel de Abernathy. «King hubiera fracasado sin la ayuda de Abernathy», dice Henry Hampton, productor ejecutivo de una serie de televisión sobre los años de la lucha por los derechos civiles. Mientras King se relacionaba con los sectores intelectuales, Abernathy conectaba con las capas más pobres. Los defensores de King, entre ellos Jesse Jackson, el alcalde de Atlanta, Andrew Young, y otros cinco congresistas negros, cuestionan en su manifiesto la capacidad mental de Abernathy. 

Las salud del reverendo, de 63 años, es delicada, ya que ha sufrido dos ataques al corazón y una operación cerebral. «Me sorprende que duden de mi aptitud intelectual», replica Abernathy. And the walls carne tumbling down, repasa con un estilo poco pretencioso, las tres décadas que Abernathy trabajó por los derechos civiles, analizando especialmente el período que comprende desde 1955 hasta la primavera de 1968, en Memphis, cuando King se convirtió en una leyenda.

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