14 octubre 2014

Con tan solo 13 años ya es un prodigio del violín

Con tan solo 13 años, la violinista española Elina Rubio se convirtió en el primer menor de edad en ser admitido en el siglo de historia de la prestigiosa Universidad alemana Hochschüle für Musik Carl Maria von Weber de Dresde. 

De padre español y madre violinista búlgara, vivió con naturalidad la música clásica desde los cuatro años y ahora, con 18, cuando los demás alumnos inician sus estudios superiores, se acaba de graduar cum laude.

Un largo e intenso recorrido en el que, además de su madre, su padre Richard, hijo de inmigrantes españoles en Francia, ha tenido mucho que ver. Cuando todavía niña fue admitida para cursar sus estudios, él dejó su trabajo y se trasladó con ella a vivir a Dresde

Ambos ocupan un pequeño apartamento abuhardillado en una apartada zona de la ciudad. Elina ha podido financiar sus clases con becas de las Juventudes Musicales y de la Fundación Mapfre, y pagado la considerable suma de 250.000 euros del alquiler de su violín gracias a la ayuda de un mecenas español y otro suizo.

Es muy posible que ahora, tras el éxito de su graduación, comience la carrera musical de una joven genio española, que según nos relataba no conoce lo que es tener vacaciones. 

"Cuando mis padres me enviaban una semana a casa de mis abuelos en Bulgaria sin el violín para descansar, sacaba por las noches las partituras de los próximos conciertos y las estudiaba hasta el amanecer. Eso para mí era mejor que las vacaciones".

 ¿Cuándo supiste que ibas a ser violinista?

Era algo que estaba previsto que ocurriera, pues la música se vivía en mi familia. Recuerdo, cuando mi madre, que era concertista en la orquesta de Elche, traía músicos a dormir a casa, yo siempre pensé que me convertiría en uno de ellos. Mis modelos son mi profesor, Igor Malinovsky, y el ruso David Óistraj.

¿Qué pudieron ver en una niña de 13 años en una Universidad en la que solamente admitían a adultos?

No era muy consciente de lo qué ocurría, simplemente hacía las cosas con naturalidad y sin miedo. El primer paso para el fracaso es sentir miedo, el jurado lo nota. Solo tenía claro que quería estar a gusto con el público, conmigo misma y con el violín.

¿Qué te ha resultado lo más duro estos años?

Pues creo que nada. He disfrutado con todo lo que he hecho. Había tanto que aprender, incluido el idioma, que la recuerdo como una época de grandes cambios, pero no de sufrimiento. Me ayudó el pensar lo que me decía mi madre: "Si haces algo nunca vas a perder, siempre vas a aprender".

¿Serás la gran violinista española?

En el mundo de la música además de trabajar muy duro y poseer nervios de acero, hay que tener suerte para que tu nombre sobresalga. Mi meta ha sido siempre ser una violinista, concertista solista. Y sigue siéndolo.

¿Se puede distinguir el talento desde tan joven?

En un niño se distingue enseguida por su oído, por su gusto por la música y en cómo entiende las estructuras musicales. Cuando, en mi caso, dicen que tengo talento, lo que creo es que hay un gusto innato por la música, y por ello he hecho el esfuerzo de entenderla y desarrollarla.

¿Cuánto tiempo dedicas al estudio?

Para un músico resulta una pregunta extraña, porque dedicamos toda la vida. No quiero que la gente piense que soy un robot, estudio a diario, pero lo hago porque quiero desarrollar algo, no porque deba. ¿Domingos incluidos? Pues sí.

Un consejo para la gente joven que desea hacer de la música su vida.

No convertir su hobby en una obligación, porque acabarán destruyendo toda la motivación inicial.



"Tengo un gusto innato por la música y por ello he hecho el esfuerzo de entenderla y desarrollarla"

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