01 octubre 2014

La jodienda no tiene enmienda

Más de 40 horas es lo que le dura el polvo al caracol y siempre da descendencia, por eso hay quien lo cría y quien propone su baba como la panacea de la eterna inmortalidad. Porque no se pueden torear caracoles se las carga siempre el pobre toro, y porque quien lo torea excita a quien se acoge a la tradición de la muerte-espectáculo. 

Curioso, matar para justificar el hiperrealismo de la bolsa cojonera que acredita el volumen de la hombría cuando los cuernos del astado, el enemigo, son el símbolo que resta al llevarlos esa misma hombría. Tiene cada cosa la cultura.

Sorprende lo toreros que son algunos. Quién hubiera dicho que el president Pujol toreaba, se comenta, en plazas de aforo ilimitado como algunos de sus hijos. ¡Indomable esta familia! Uno que anda entre rejas por delitos varios, un tipo de 1,58 de estatura que decía vender estufas, repetía siempre: "No crecí de lo que me pesan los huevos". ¡Será eso!


En estos días de redadas por prostitución en esta Barcelona que nunca ha ocultado sus vicios (dos locales y cinco pisos en total), hay mucho paquete marcando pero no por hombría sino por pánico, que también excita. 

Chica ofrece sexo por dinero y chico ofrece dinero por sexo, pero necesitan un lugar en el que conocerse. Un payés ibicenco me contaba: "A mi mujer la conocí en misa, que es donde se conocía a las chicas hace 60 años. 

La mirabas de lejos y si te devolvía la sonrisa es que le gustabas". Ha cambiado el escenario –ahora sucede en salas de fiestas y festejos– pero no la dinámica: Miradas, sonrisas y sexo en vez de promesas de continuidad. 

Eso ha sucedido en los locales barceloneses, y si en medio se movían o no comisiones es otra cuestión, como lo es si eran del 3% o del 5%. Sería bueno saber quién paga por servicios de señoras, a qué se dedican, a qué partido pertenecen... 

La jodienda no tiene enmienda y a más de uno se le olvida que la ética sin estética se llama mierda y huele fatal. Lo fácil es acogerse a otra tradición, muy catalana esta: 

"Tu calla que no es cosa teva". Y así, con una Diagonal en obras a pesar de una consulta en la que venció el NO a la reforma y que costó más de tres millones de euros, los barceloneses celebramos la Merçè, nos escondemos en casita (como el caracol), nos dejamos penetrar por donde más nos duele (no a todos), y el consistorio celebra que hay dos empresarios y 20 putas menos en la calle.

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