03 noviembre 2014

Dormir poco envejece

Un adulto necesita de media siete horas de sueño para funcionar de manera óptima. Sin embargo, recientes estudios revelan que más del 30% de la población de los países industrializados duerme menos de seis horas diarias. Los llaman short sleepers (algo así como los durmientes efímeros) y son cada vez más numerosos. 

La contaminación lumínica y acústica, la sobreexposición a los dispositivos electrónicos y el estrés son responsables de trastornos que tienen algo en común: alteran el ciclo natural sueño-vigilia. Uno de ellos, el insomnio, el más frecuente, implica sueño insuficiente o de mala calidad unido a la incapacidad para funcionar al cien por cien durante el día. 

"Lo es todavía más entre el sector femenino. Se estima que de cada 10 personas con este problema, siete son mujeres", asegura Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño (www.iis.es).

Las razones son múltiples. Los cambios hormonales que se producen a lo largo de la vida de una mujer pueden afectar a la calidad y al ritmo del sueño. Por ejemplo, "la menopausia, momento clave que conlleva una pérdida masiva de estrógenos, hormonas que contribuyen a evitar el insomnio. Por eso en esta etapa se produce un incremento significativo de este", afirma el especialista. 

Cuando se alarga durante más de seis meses, se convierte en crónico y puede acarrear problemas: "No solo está relacionado con la inestabilidad emocional y la disminución del rendimiento, es también un factor de riesgo para la depresión", añade. 

Además, según el doctor José Alcázar, jefe de servicio de Neumología del Hospital Quirón de Málaga, puede afectar del mismo modo a la capacidad cognitiva, mermar la memoria a corto plazo y provocar hipertensión.

El descanso insuficiente también influye en los procesos de envejecimiento cutáneo. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Los Ángeles revela que después de una noche pobre en términos de sueño, el proceso de inflaming –envejecimiento cutáneo desencadenado por las microinflamaciones nocturnas– se acelera considerablemente. 

"En los insomnes, la molécula IL 6 –implicada en este proceso– se multiplica por tres", afirma Edouard Mavais-Jardis, director de comunicación científica de Dior. El doctor Vicente Mera, médico interno y responsable del programa de recuperación del sueño de SHA Wellness Clinic (www.shawellnessclinic.es), resalta, por su parte, que la acción de dormir contribuye a una eliminación masiva de toxinas responsables de manchas, exceso de grasa o eccemas, y tiene un papel fundamental en el proceso de hidratación natural. 

"El insomnio repercute en una desecación de la piel y es el responsable de ese tono cetrino tan característico de las mujeres que no descansan", afirma. Pero, sin duda, la zona que más sufre es la mirada. La piel que la rodea, cuyo grosor es de 0,5 mm, resulta muy vulnerable.

Los rituales cosméticos pueden convertirse en los perfectos aliados en el proceso de relajación necesario para la desconexión cerebral. En ese sentido algunas plantas aromáticas, como la lavanda, han demostrado gran eficacia. 

"Recomiendo meter toallitas impregnadas en esta esencia bajo la almohada y convertirlo en una costumbre", asegura Vicente Mera. Otra razón de peso para apostar por la cosmética antes de acostarse es la especial receptividad de la piel, que aprovecha estas horas para emprender una regeneración celular profunda. 

"Se convierte en un lienzo perfecto para a la hora de aplicar tratamientos ricos en nutrientes y vitaminas que colaboran activamente en el proceso de renovación", aconseja Consuelo Mohedano, directora de formación de Shiseido España.

Son numerosos los estudios que también asocian la falta o la mala calidad del sueño con la obesidad. Según el doctor Vicente Mera se trata de un fenómeno fisiológico. "La falta de sueño provoca alteraciones hormonales importantes: los niveles de grelina, encargada de generar apetito, aumentan, mientras que los de leptina, cuyo objetvo es el de saciar, caen". 

Los cerebros insomnes reciben señales de que su cuerpo está hambriento, por eso son más proclives a engordar. Otra razón más para intentar dormir bien...

Después de una noche de insomnio, el proceso de envejecimiento cutáneo se acelera considerablemente.


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