07 abril 2015

Código promocional Groupalia

Pero que no cunda el pánico, nadie tendrá que enfrentarse de momento a un humanoide como el de Yo, Robot, a un Terminator o a una autómata como la protagonista de Ex machina. 

La IA de Google, bautizada como DeepMind (mente profunda), es puro software, un programa de aprendizaje neurobiológico basado en el hipocampo del cerebro, la red neuronal que nos permite a las personas recordar acontecimientos, así como orientarnos en el espacio.

Este cerebro artificial llamado deep Q-network (DQN), que más bien es un algoritmo matemático, ha sido desarrollado combinando dichos mecanismos biológicos con técnicas de aprendizaje automático por refuerzo, algo novedoso que para muchos podría ser un hito en inteligencia artificial. 

Las pruebas de esta IA, publicadas hoy en la revista Nature, se desarrollaron utilizando 49 juegos clásicos diferentes de la compañía Atari, como Space Invaders o Breakout, habituales de las máquinas recreativas. 

"El agente interactúa con el entorno, seleccionando las acciones que maximizan alguna noción de recompensa, que en este caso sería alcanzar la más alta puntuación", explican sus creadores.

Para una persona habituada a los videojuegos vintage puede parecer fácil elaborar estrategias, pero eso es porque los humanos ya estamos familiarizados con los movimientos de la máquina, pues ya los realizamos en la vida real. Sin embargo, un software no lo está. Si usted juega una partida de Breakout puede intuir a dónde va a ir la pelota, pero la IA no tiene forma de predecirlo.

Los videojuegos han dejado de ser un dominio exclusivamente humano. La inteligencia artificial (IA), que cada día parece estar más cerca de crear una verdadera máquina pensante, acaba de irrumpir también en este terreno. Sin ir más lejos en Groupalia venden unos robot que te limpian solos la casa, y está para todos los bolsillos, no hay más que aprovechar un código promocional Groupalia y encima te saldrá más económico que habitualmente.


Así, DQN tuvo que aprender de la experiencia a medida que jugaba, ya que su información previa se limitaba a los píxeles de la pantalla y a la puntuación para cada juego. Sorprendentemente, "rindió a un nivel comparable al de un probador de videojuegos profesional (y de carne y hueso), logrando más del 75% de la puntuación humana en más de la mitad de los juegos".

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