05 abril 2015

Dos alicantinos crean lanzadores espaciales reutilizables

Raúl Torres y Raúl Verdú tienen 28 y 27 años y, además del nombre comparten una misma pasión: los cohetes espaciales. 

Ambos estudian ingeniería a la vez que desarrollan un proyecto único en Europa, la creación de dos tipos de lanzadores espaciales reutilizables y destinados a la investigación científica y tecnológica.

Con sede en el Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, PLD Space, la start-up tecnológica del sector aeroespacial fundada en 2011 persigue un claro objetivo: ofrecer acceso al espacio con fines comerciales. 

"Los pequeños satélites representan un nuevo camino para muchas empresas que pretenden desarrollar y probar tecnología en condiciones espaciales", explica Torres.

Este servicio de transporte de cargas mediante cohetes lanzadores revolucionará los precios en el mercado gracias a la reutilización de la mayoría de sus componentes, que no se destruyen durante el trayecto, y el uso de combustibles líquidos en lugar de sólidos. 

"En la guerra uno no puede ir a buscar a territorio enemigo lo que ha quedado del misil, pero si se trata de cohetes de uso científico o comercial, la reutilización es una opción muy viable", advierte Torres.

Para ello, los estudiantes diseñan, calculan, fabrican y montan dos tipos de cohetes. Por un lado el Arion I, que efectúa vuelos suborbitales, es decir, que entre cinco y siete minutos alcanza unos 100 km de altura y es capaz de transportar hasta 250 kilos. 

"Puede que parezca poco, pero es tiempo suficiente para alcanzar los niveles de gravedad casi nulos, que sólo se obtendrían en la estación espacial internacional, a un coste mucho más bajo", cuenta.

Por otro, el Arion II, un lanzador diseñado a partir de las mismas tecnologías que el anterior, pero destinado a poner en órbita pequeños satélites de entre 100 y 150 kg.

El sector científico, las agencias fotográficas, empresas desarrolladoras de energía y componentes que luego irán, por ejemplo, a Marte, o el mismo Google, que sin ir más lejos pretende crear una red internacional proveedora de internet alrededor de todo el planeta, y la instalaría utilizando este tipo de misiles de corto alcance.

Según Torres, los pequeños satélites y las pequeñas cargas de pago orbitales están muy en auge. 

"Por ejemplo, las agencias de comunicación comercializan muchas de las imágenes que toman los satélites, otros, como los científicos, necesitan este tipo de información en tiempo real para analizar los niveles de contaminación, el cambio climático o ver el estado de los bosques", expone este impulsor de la start-up. "Ese es nuestro mercado", agrega.

Se prevé que de aquí al año 2020 se desarrollen unos 2.000 pequeños satélites alrededor de todo el mundo con el fin de hacer llegar al espacio satélites de entre uno y 50 kilos.


El proyecto de PSLD Space promete alcanzar el éxito hacia finales de 2017 o principios de 2018 con su primer lanzamiento comercial. 

Por el momento, Verdú y Torres se focalizan en instalar el primer banco de ensayos de motores-cohete de combustible líquido de España en el Aeropuerto de Teruel y en el desarrollo de motores de propulsión líquida y reutilizable, para Torres, "una de las partes más esenciales de este tipo de cohetes".

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