17 agosto 2015

Encuentra a su padre entre los vagabundos que fotografiaba

Diana Kim es una joven de 30 años que heredó de su padre la pasión por la fotografía,que poseía un estudio fotográfico en el que pasaba las horas y que sirvió para que Diana viviera en sus primeros años la pasión por la fotografía.

Diana fue criada en la isla de Maui, en Hawai llevaba sin ver a su padre 25 años, desde que el y su madre se separaron. A raíz de esa separación su infancia no fue muy fácil ya que se vio obligada a vivir con su madre de un lado a otro buscando un hogar.

La joven echaba de menos a su padre y decidió meterse en el mundo de la fotografía para estar de alguna manera más unida a el.

Su abuela le contó que su padre había perdido hacía años la salud mental, negándose a comer, a ducharse e incluso a tomar su medicación y que no sabían si quiera si seguiría vivo.

No fue nada fácil, tuvo que estar viviendo en cada de familiares y amigos e incluso pasó algunos años viviendo en parques y en vehículos, pero se las arregló para poder seguir con sus estudios y en el año 2003 comenzó un ensayo fotográfico que trataba sobre los vagabundos y los indigentes de zonas cercanas a ella.

En el año 2012 mientras seguía con su tarea de fotografiar vagabundos para lo que ella considera `` humanizar a través de la fotografía´´ para mostrar a la gente los problemas que sufren y que realmente necesitan la ayuda de todos encontró a su padre entre uno de los vagabundos que había fotografiado.

Sufría una severa esquizofrenia que le hacía negar la presencia de su hija y su compañía, pero ella decidió hacerle fotografías a diario para acercarse a el y conseguir que aceptara su ayuda.

Tuvo que soportar verdaderos momentos duros y de dolor al ver a su padre en esa terrible situación, e incluso pasaba horas sentadas a su lado sin decir nada.


Un día su padre tuvo un infarto y desde ese momento gracias a la continua presencia de Diana comenzó a tomar su medicación y ponerse mejor día a día.

Diana hizo unas declaraciones a un periódico "Mientras sigamos vivos, en este mundo cada día es una ocasión para aferrarse a una 'segunda oportunidad'. No hay fracaso a menos que abandones y él nunca abandonó, al igual que yo nunca le he abandonado a él".

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