30 agosto 2015

La gran estrella longeva de Star Trek

La comunidad Trekkie –la fraternidad que une a los fanáticos del universo Star Trek– llora estos días la pérdida de Olaf Pooley. 

Intérprete del clérigo en Blink of an Eye, décimo segundo episodio de las sexta temporada (1995-2001) de esta popular serie televisiva creada en 1965 por Gene Roddenberry,.

Pooley también participó en otro de los hitos de la ciencia ficción de la pequeña pantalla: la serie inglesa Doctor Who. En efecto, en este gran éxito de la BBC –es el serial británico que más décadas ha permanecido en antena– recreó al profesor Stahlman en su última temporada, Infierno (1970).

Fallecido recientemente de una insuficiencia cardiaca, en sus 101 años de vida a Pooley –hasta su muerte el intérprete más longevo de Star Trek– no le faltó tiempo para intervenir esporádicamente en algunas de las teleseries más populares del último medio siglo. Canción triste de Hill Street, MacGyver o La doctora Quinn sólo son algunas de ellas.

Nacido en Dorset (Reino Unido) en 1914, Olaf Pooley fue estudiante de arquitectura y pintura en Londres y París. Con el tiempo llegaría a exponer sus lienzos con cierta regularidad en una galería de Mallorca hoy desaparecida y su primer trabajo en el cine fue como dibujante de decorados en los estudios Pinewood. 

Ese mismo cometido le llevó al teatro, donde descubrió la interpretación. Y lo hizo con tanto acierto que no tardó en sobresalir en un montaje de Noel Croward: Peace in Our Time. Distintas versiones de Doce hombres sin piedad, La Tempestad u Otelo fueron otras de las obras en las que se aplaudió a Pooley en los escenarios del West End londinense. 

Fue allí donde conoció a su primera esposa, la actriz Irina Hall. En aquel tiempo, invitado por la Royal Academy of Dramatic Art –uno de los conservatorios más prestigiosos del mundo–, llegó a dirigir a un incipiente Anthony Hopkins en The Waltz of the Toreadors y trabó una gran amistad con Alec Guiness.

Pero a Olaf Pooley el reconocimiento internacional habrían de dárselo las dos pantallas, a las que llegó a finales de los años 40. Al punto colaboró con algunos de los realizadores más destacados del cine inglés. Con Ken Annakin lo hizo en la comedia The Huggetts Abroad (1949); con Roy Ward Baker, en el thriller Armas secretas (1950) y con Michael Anderson en el drama Hell Is Sold Out (1951). 

En cuanto a la televisión, sus primeros personajes discurrieron entre esos espacios dramáticos reservados a los actores procedentes del teatro y esas propuestas fantacientíficas que causaban furor en la antena británica desde el éxito conocido en el verano de 1953 por Quatermass, la gran creación del guionista Nigel Kneale para la BBC.

Muy acorde con la jovialidad que imperaba la época, ya en los años 60, Pooley participó en cintas tan excéntricas como El club de los asesinos (Basil Dearden, 1969), antes de que su intervención en Doctor Who le catapultara al Olimpo de la ciencia ficción catódica. 

En su nuevo estatus escribió y dirigió una comedia familiar The Johnstown Monster (1970). Mayor atención merece su actividad como guionista de cine de terror. Iniciada con The Corpse, dirigida en 1971 por Viktors Ritelis, prosiguió en cintas como ¡O una maldición del infierno!, realizada en 1980 por Gabrielle Beaumont, segunda esposa de Pooley.

Instalado en Estados Unidos en 1986, ella sería quien habría de dirigirle en una buena parte de su filmografía televisiva. Tales fueron los casos de sus intervenciones en series como La ley de Los Ángeles (1992) y de telefilmes como El señor de las bestias 3: 

El ojo de Braxus (1996). Retirado de la interpretación desde 2001, Olaf Pooley dedicó sus últimos años a la pintura, que practicaba en su estudio de California.

Fue padre de la actriz Christie Pooley y del humorista Seyton Poley. Su nieta, la joven intérprete Juliet Holland-Rose, prosigue la tradición familiar.


Olaf Pooley, actor nació en Parkstone, (Dorset, Reino Unido) el 13 de marzo de 1914 y murió en Santa Mónica, (California, EE UU) el 14 de julio de 2015.

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